Hace 21 años, en mayo de 1977, Steven Spielberg y su compadre George Lucas se retiraron a descansar a Hawai y esperar el resultado de las taquillas del fin de semana, con los mismos nervios de quien espera el primer boletín de la Junta Central Electoral.Lucas finalmente estrenaba Guerra de las galaxias en poco más de 40 salas, cedidas a regañadientes por sus dueños quienes pensaban que los filmes de ciencia ficción eran cosa del pasado.
Pero ya conocen al caprichoso destino: Star Wars debutó con una recaudación de $1.5 millones y se convirtió en un fenómeno social en todo el mundo. Para noviembre de ese año, había destronado a Tiburón (de Spielberg) como la película más taquillera en la historia del cine.
Ellos entonces no lo sabían, pero habrían de convertirse en los arquitectos de eso que ahora llamamos “verano cinematográfico”. En esas vacaciones, Lucas le comentó a Spielberg sobre una idea que tenía para una película: un arqueólogo que enfrenta tremendos peligros para salvar al mundo, algo así como un héroe de carne y hueso, típico del cine de aventuras.
Así nació Indiana Jones. Ellos entonces no lo sabían, pero estaban pariendo el mayor mito cinematográfico de los 80.
Los cazadores del Arca perdida (1981) consiguió $384 de dólares en las taquillas. Le siguió Indiana Jones y el templo de la maldición (1984) con $333 millones de los verdes. La trilogía se completó en 1989 con Indiana Jones y la última cruzada que reportó $494 millones en la taquilla de USA.
19 años después, los compadres decidieron desempolvar el látigo y el sombrero de Indiana y sometieron a Harrison Ford (66 años) a los avatares propios del héroe. Todo con la finalidad de que la screen generation conozca un héroe como los de antes. Y pague por verlo.
Para ello, también desempolvaron a Karen Allen, heroína del primer filme (Jones, como su predecesor James Bond, estrena una distinta en cada aventura), han acudido al guionista David Koepp y al fotógrafo Janusz Kaminski, todos reincidentes en eso de trabajar para Spielberg.
Lo de irse a Hawai a esperar los resultados de las taquillas se ha convertido en una costumbre de Lucas y Spielberg cada vez que estrenan un filme.
Imagino que ya saben que Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal con sus $150 millones, se ha convertido en el segundo mejor debut en el fin de semana del Memorial Day.
¿Tendremos más Indiana Jones? Recuerden que las trilogías son la especialidad de George Lucas.
Ellos entonces no lo sabían, pero habrían de convertirse en los arquitectos de eso que ahora llamamos “verano cinematográfico”. En esas vacaciones, Lucas le comentó a Spielberg sobre una idea que tenía para una película: un arqueólogo que enfrenta tremendos peligros para salvar al mundo, algo así como un héroe de carne y hueso, típico del cine de aventuras.
Así nació Indiana Jones. Ellos entonces no lo sabían, pero estaban pariendo el mayor mito cinematográfico de los 80.
Los cazadores del Arca perdida (1981) consiguió $384 de dólares en las taquillas. Le siguió Indiana Jones y el templo de la maldición (1984) con $333 millones de los verdes. La trilogía se completó en 1989 con Indiana Jones y la última cruzada que reportó $494 millones en la taquilla de USA.
19 años después, los compadres decidieron desempolvar el látigo y el sombrero de Indiana y sometieron a Harrison Ford (66 años) a los avatares propios del héroe. Todo con la finalidad de que la screen generation conozca un héroe como los de antes. Y pague por verlo.
Para ello, también desempolvaron a Karen Allen, heroína del primer filme (Jones, como su predecesor James Bond, estrena una distinta en cada aventura), han acudido al guionista David Koepp y al fotógrafo Janusz Kaminski, todos reincidentes en eso de trabajar para Spielberg.
Lo de irse a Hawai a esperar los resultados de las taquillas se ha convertido en una costumbre de Lucas y Spielberg cada vez que estrenan un filme.
Imagino que ya saben que Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal con sus $150 millones, se ha convertido en el segundo mejor debut en el fin de semana del Memorial Day.
¿Tendremos más Indiana Jones? Recuerden que las trilogías son la especialidad de George Lucas.
Soy de los que creen que Tim Burton es el mejor director de atmósferas del cine contemporáneo. (Para los más escépticos les remito al León de oro que le otorgaron en Venecia el pasado año.)
Desde el próximo viernes 2 de mayo, entraremos en el verano cinematográfico de Estados Unidos.
Como creo conocer el perfil de mis lectores habituales, anuncio que me voy a tomar una licencia de lenguaje popular: los hermanos Coen son pura greña cinematográfica. Me encanta que, en sus películas, exigen que el público se la pase dando cráneo (segunda licencia) durante toda la proyección, jugando a las posibilidades de sus historias.
Cuando Daniel Day-Lewis nació un 29 de abril de 1957, su padre, el poeta Cecil Day Lewis, le dedicó un poema: El recién nacido, en el que se asombra de la fuerza interior del bebé. No sabía que esas palabras se convertirían en el sino inexpugnable de su vástago.




De entrada, voy a fijar mi posición: no existe una buena película de los muchos textos de García Márquez. Lo repito: el realismo mágico que fluye de su prosa no acepta (fácil) traducción.






Las relación cine y literatura es uno de esos temas que uno sabe propicios para seminarios y congresos: la discusión de nunca acabar y todos tenemos razón.
George Clooney es un tipo que le cae bien a (casi) todo el mundo. A su encanto personal hay que sumarle una particular búsqueda de un espacio como actor de talento, capaz de participar en filmes independientes y/o de bajo presupuesto como Michael Clayton.