viernes, junio 15, 2007

Shrek 3: el triunfo de la nueva animación

Hace unos días Shrek 3 debutó en los Estados Unidos recaudando la modesta cantidad de $122 millones de dólares en su primer fin de semana. No sólo se estableció como la película de animación con el mejor debut en la historia del cine, sino que ocupa el tercer lugar de todos los tiempos, sólo detrás de El hombre araña 3 ($151.5) y Piratas del Caribe 2 ($135.6).
Bueno ya tenemos al ogro verde entre nosotros y merece disfrutarse como uno de los mejores estrenos del año. Los mercadólogos de Hollywood han logrado el milagro: los padres acompañamos a nuestros hijos al cine con una sonrisa dibujada en el rostro y hasta mayores ganas de ver el filme en cuestión.
En 1995, Toy Story inauguró un nuevo campo en el mundo de la animación: las películas generadas por computadoras. A la luz de los resultados, no se equivocaron quienes propiciaron los cambios a la nueva tecnología y el nuevo posicionamiento de los filmes de animación.
¿Un nuevo posicionamiento? Cualquier madre promedio puede reconocer sin complejos de ningún tipo que hasta hace unos años acompañar a los niños al cine era poco menos que un suplicio. Por suerte las cosas han cambiado en términos de los conceptos que los realizadores se permiten tratar.
Pongo por ejemplo a Shrek. En todo cuento de hadas que se respete el ogro es un personaje antagonista, es decir, un modelo de valores negativos: es un antisocial, de espantosa apariencia, poca higiene y un largo etcétera, que sólo sirve para asustar a los niños.
Para re-posicionar este personaje, los realizadores se han valido de muchos recursos y talentos y de una perspectiva en la que se esconde la clave del éxito: ser absolutamente irreverentes hacia el mundo de los cuentos de hadas.
Talentos. En inglés, los nombres de los actores reclutados para hacer las voces sería el sueño de cualquier realizador: Mike Myers, Eddie Murphy, Cameron Díaz, Antonio Banderas y ahora añadieron a Justin Timberlake. Para la versión en español que disfrutamos, no se quedan atrás: Alfonso Obregón, Eugenio Derbéz, Dulce Guerrero y Antonio Banderas, que no necesita sustituto.
Irreverencias. Siempre he sostenido la tesis de que los filmes de animación se dirigen más a los adultos que a los niños. Eso incluye los de la factoría Disney, paradigma del género y contra quienes se dirigen algunas de las provocaciones: en un momento, se rebana en dos una representación de Bambi. En Shrek 3 se juntan unos 23 personajes de cuentos infantiles, incluídas las princesas: Cenicienta, Blanca Nieves (que regala uno de los enanitos con el argumento de que le quedan 6 en la casa), Rapunzel (que resulta que usa peluca) y la Bella Durmiente (que lo único que saber hacer es dormir). Y Merlín es un viejo en tratamiento que ha perdido su poder de hacer magia.
Las letras del reino Far, Far Away están colocadas en la falda de Beverly Hills como las de Hollywood y eso implica también una dosis contra la propia industria. En efecto, en cada entrega de Shrek se han burlado de algunas películas. Para la ocasión, son muy obvias las burlas a Harry Potter y Rosemary’s Baby (el clásico de Polanski).
Si lo que busca es una buena comedia para olvidarse de los pre-candidatos, las promesas, el calentamiento global y el caos del tránsito, Shrek 3 es la película. Recuerde llevar a sus hijos. Ellos también agradecerán la iniciativa.

martes, junio 12, 2007

Hollywood: cuna de proyectos en conflicto


Hollywood es, aunque cueste creerlo, un infierno creativo de proyectos en permanente conflicto. Nada nuevo se crea bajo el sol, pero todo el mundo vigila lo que hace el vecino.
El público con sus dólares está ahí, sólo falta una idea capaz de provocar que la gente compre su taquilla. Para lograrlo, inventaremos cualquier cosa o le robaremos la idea a otro estudio. En una ley no escrita de esta particular jungla de celuloide, si las opciones anteriores no son aplicables, boicoteamos el proyecto del estudio más cercano.
En ese ambiente de permanente espionaje empresarial, de yuppies con demasiado stress, de estrellas con demasiado ego, de patrocinadores buscando desesperadamente algo en que apoyar sus campañas, se anuncian proyectos y contra-proyectos. Es decir, en la guerra del mercado (antes era del amor) todo se vale.
De ahí viene eso de que Hollywood es una cuna de proyectos en conflicto. Uno de los ejemplos más sonados llegó de manos del V Centenario del Encuentro de Culturas y la idea de hacer una película sobre el viaje de Colón. En una frenética carrera con salir primero se hicieron: Christopher Columbus: The Discovery, un disparate dirigido por John Glen y protagonizado por Marlon Brando que opacó el posible éxito de 1492: Conquista del Paraíso, de Ridley Scott con Gerard Depardieu. El sabor amargo que dejó la primera, operó en contra de la segunda.
Ahora que se estrenó Pathfinder, dirigida por Marcus Nispel, caigo en cuenta que se trata del otro “proyecto pre-colombino”. El primero es Apocalypto, de Mel Gibson. Se trata de una nueva versión de la película noruega Veiviseren (1988) que llegó a estar nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera.
La negativa estela que ha dejado el disparate de Mel Gibson ha limitado significativamente el éxito de Pathfinder. En otras circunstancias, sus logradas escenas de acción, la violencia física que presenta y la atmósfera de Norteamérica antes que llegaran los españoles, hubiesen tenido mejor aceptación. Pero al público no hay quien lo convenza de ver otro apocalipto.
Porque en Hollywood, cuando no juegan todos rompen las barajas.

lunes, mayo 28, 2007

Un Verano entre arañas y piratas


Hasta hace unos años, en Estados Unidos el verano cinematográfico comenzaba en el fin de semana del Día de los Veteranos a finales de mayo y se extendía hasta la primera semana de septiembre.
Cuando reviso las taquillas del año noto que han adelantado un mes el verano y los resultados son más que satisfactorios.
Muchos dirán que tantas secuelas se hacen porque tienen el éxito garantizado. Y quizás tienen razón: El hombre araña 3 lleva unos $307.6, mientras Shrek 3 suma unos $219.4.
Este lunes 28 de mayo se acaban de dar los datos del fin de semana y Piratas del Caribe 3: en el fin del mundo, alcanzó la cifra de $115.1, debutando como se esperaba en el primer lugar.
Leo un análisis y según el titular la película “falló en encontrar el tesoro de las taquillas” porque no logró romper el récord que hace unas semanas impuso El hombre araña 3. Me pregunto: ¿se volvieron locos los analistas?. 115 millones no es paja de coco y menos si sumamos los 245 millones que Piratas ha recaudado en el resto del mundo desde el pasado miércoles.
En el 2003, cuando comenzaron las andazas de Jack Sparrow a bordo del Perla Negra, señalaba que se había roto una maldición que pesaba con las películas que tenían a los piratas como tema. Hasta Steven Spielberg (Hook) o Roman Polanski (Pirates) habían saboreado el fracaso frente a semejante reto.
¿Dónde radica el éxito de Piratas del Caribe? Sin duda en que su protagonista Johnny Depp, es un auténtico imán taquillero, además de uno de los actores más completos de su generación.
Depp ha generado una legión de fanáticas a las que no le importa que esta película dura 2 horas y 47 minutos y que tiene una trama más intrincada que un acertijo chino.
Piratas del Caribe 3 ha conseguido el quinto mejor debut en la historia del cine y todavía hay quien le regatea su mérito.
Créame si le digo que, mientras usted leyó esta nota, alguien ya está preparando la parte cuatro.

Cannes 2007: Lista de Ganadores


Cuatro meses, tres semanas y dos días, la película del director rumano Cristian Mungiu, que ya había obtenido el Premio de la Crítica Internacional FIPRESCI, cumplió con los pronósticos y se alzó con la Palma de Oro en la 60ª edición del Festival Internacional de Cine de Cannes.
La japonesa El bosque de luto obtuvo el Gran Premio del Jurado en la gala presentada por la actriz Diane Kruger, que destacó el alto nivel cualitativo de los filmes presentados en la Sección Oficial Competitiva.
El premio al Mejor Director fue para Julian Schnabel por The Diving Bell and the Butterfly, mientras el Premio 60mo Aniversario fue para Gus Van Sant por Paranoid Park.
Meduzot, cinta israelí dirigida por Etgar Keret y Shira Geffen, se consagró con la Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima, mientras que el Premio Especial del Jurado recayó ex aequo en Luz silenciosa, del mexicano Carlos Reygadas, y la película de animación francesa Persépolis.
El galardón fue para el actor ruso Konstantin Lavronenko por su papel en Destierro. La actriz surcoreana Do-yeon Jeon ganó el Premio a la Mejor Interpretación Femenina por Secret Sunshine.

miércoles, mayo 23, 2007

El Pianista: el Polanski más personal.


(A propósito de la celebración del Festival de Cannes, he vuelto a ver esta joya de Polanski y nueva vez, el brillante cineasta logra activar muchas sensibilidades.)

Roman Polanski es, sin duda, un personaje de historias de películas. Un gran artista, un auténtico autor, pero también una persona que ha sufrido innumerables traumas a lo largo de su vida. Y desde temprano: sus padres retornaron de Francia a Polonia en 1942 y afrontaron todos los problemas de la ocupación alemana y el ghetto de Varsovia. Su madre murió en un campo de concentración.
Cuenta en sus memorias, Roman por Polanski, que estuvo a punto de morir a causa de una bomba que le perforó parte de su cráneo mientras huía de la muerte en Varsovia.
El destino habría de preservarlo para otras pruebas.
El 8 de agosto de 1969 sucedió uno de los sucesos que más ha conmocionado la sociedad americana en las últimas décadas: el asesinato de su esposa, Sharon Tate (embarazada de 8 meses) a manos de la banda de Charles Manson. 10 años después, Polanski redimiría toda esa deuda de dolor, dedicándole Tess a su asesinada esposa.
Cuando ganó el Oscar al Mejor Director por El Pianista (2002, a la edad de 69 años y 7 meses, el director de mayor edad que lo consigue), una de las mayores expectativas era si lo retiraría en persona. Polanski es prófugo de la justicia americana que le persigue por la violación de una menor de 13 años durante una fiesta en la mansión de Jack Nicholson. Por supuesto, no asistió a la ceremonia.
Pero al margen de esa atribulada vida, Polanski ha entregado un clásico en más de un género del cine: Rosemary’s Baby (1968, excepcional cine de terror, ahora parodiada en Shrek 3), Chinatown (1974, film noir), El inquilino (1976, suspenso), Tess (1979), Frenético (1988), Luna de hiel (1992).

Con El Pianista, Polanski redime una herida que lo hace sangrar desde su infancia cuando escapó del ghetto y sobrevivió gracias a la solidaridad de los campesinos que encontró en su huida. Precisamente, Wladyslaw Szpilman, el pianista judío en cuyas memorias se basa la película, fue un maestro de la sobrevivencia, después de padecer mucha soledad e innumerables sufrimientos.
He aquí una de sus constantes: de alguna manera, Polanski siempre habla de la soledad, del aislamiento del ser humano en determinadas circunstancias.
El Pianista es lo que los americanos llaman un solo vehicle, es decir, un vehículo para el lucimiento de su actor principal, Adrien Brody, merecidísimo Oscar como Mejor Actor. Entre las cosas que hizo Brody estuvo un intenso entrenamiento para aprender a tocar el piano y aislarse por completo de familiares y amigos para sentir la soledad.

Pero la clave del éxito de El Pianista radica en su poética visual, que nos asombra y nos estremece, que nos enternece hasta las lágrimas con una fuerza que pocos directores logran convocar. Polanski ha logrado hacer de una super-producción su película más personal.

Sus propias palabras no dejan duda: “El Pianista es un testimonio del poder de la música, la voluntad de vivir y el coraje para enfrentar el mal”.

martes, mayo 15, 2007

Festival de Cannes: 60 años de Excelencia Cinematográfica

Desde sus inicios, el Festival Internacional de Cine de Cannes se erigió como tribuna para celebrar y estimular la libertad creativa de los cineastas, al margen de cualquier prejuicio.

Surgido como respuesta a un exabrupto de la dictadura de Mussolini, se ha convertido en el mejor escenario para conocer la calidad del cine que se hace en todo el planeta.

Cuentan las buenas lenguas que en 1938, todo el mundo esperaba que ganara La gran ilusión de Jean Renoir. Pero el premio se lo dieron a Olympia, de Leni Riefenstahl (realizadora preferida del régimen Nazi) y el disparate italiano Luciano Serra, Pilota (de Goffredo Alessandrini, hijo bastardo de Mussolini).

El enojo de los franceses fue bíblico: iniciaron amarres para tener su propio festival en el que se escogiera libre de presiones políticas o de cualquier tipo. Lo inauguraron en 1939, con tan mala suerte que al otro día, al cabronazo de Hitler se le antojó invadir Polonia y poner en marcha la Segunda Guerra Mundial. Hubo una pausa hasta 1946.

Así nació Cannes y hoy se ha convertido en el termómetro del cine mundial.

A sus 82 años, Louis Lumiére, el inventor del cine, tuvo el justo honor de ser el Presidente del primer jurado de Cannes. Ese hecho marcaría la pauta del grandioso recorrido del festival.

Cannes ha significado el descubrimiento de los mejores nombres del cine mundial y nadie discute su supremacía entre los festivales de cine.

Simple: Cannes es el más prestigioso festival de cine del mundo. Ganar la Palma de Oro es sinónimo de buen cine y garantía de calidad para los cinéfilos.

Ahora que celebramos sus primeros 60 años, quizá bastaría con soplar las velitas y dejar que las maravillosas imágenes en movimiento llenen de poesía nuestros sueños.

lunes, mayo 07, 2007

Notas para un excelente escándalo















Cate Blachett es, sin duda, la más camaleónica de las actrices contemporáneas.
Ella ha demostrado tener más agallas que todas y ya ganó el Oscar por El aviador (de Martin Scorsese) en la que encarnó a Katherine Hepburn.
Blanchett combina a la perfección su carrera comercial (El señor de los anillos) con papeles de mayor peso dramático: Elizabeth (ganó Globo de oro y Bafta), Veronica Guerin y Charlotte Gray. Recientemente la vimos en Babel.
Y maravilla por el extraordinario rango que es capaz de abarcar con sus personajes: esposa ítalo-americana en Pushing Tin; niña de sociedad en El talentoso señor Ripley; apalache con poderes síquicos en The Gift; Galadriel en El señor de los anillos.
Hay quienes le cuentan más de una docena de acentos perfectos a esta australiana.
Parte de la clave de su éxito radica en sus inusuales facciones: entre clásico perfil griego y esa next door girl, que nos atrae por su rústica lozanía. Una sensualidad apenas contenida a flor de piel que nos incita por igual a mirarla con disimulo o desatar nuestros más fieros instintos.
Después de esta carta de amor a Blanchett, debo también acreditar a otras personas del logro de Escándalo. Merece todo nuestro respeto Judi Dench, porque esta película es lo que se denomina un tour de force, un enfrentamiento entre dos formidables actrices que entregan lo mejor de sí para ganarse el favor del público.
Merece señalarse la acertada dirección de Richard Eyre: adecuada, sobria, sin excesos innecesarios. Merece un reconocimiento el fino trabajo de Phillip Glass, formidable músico responsable, entre otras cosas, de la trilogía Qatsi (de Godfrey Reggio) y Las horas.
Todos aportan para que esta adaptación de la novela de Zoe Heller sea una de las mejores opciones dentro del verano que ya llegó preñado de hombres arañas y piratas del caribe.

martes, abril 24, 2007

Yuniol, lo nuevo de Alfonso Rodríguez.

Mucho me gustaría decir que Yuniol, la nueva propuesta cinematográfica de Alfonso Rodríguez, es una joya pero no puedo hacerlo por una razón muy simple: es una propuesta digna pero carente del toque final que nos deje satisfechos.
A propósito, el final (con todo y sus moralejas incluídas) es débil y eso lo sabe Alfonso Rodríguez: debió terminar con una suerte de acento concluyente para esta historia de nuestros días. Humilde sugerencia: se puede sustituir por completo el audio del reporte de noticias por los sub-títulos correspondientes a las fotos actuales de cada personaje. Así se evitaría el inútil esfuerzo de que sus protagonistas aparenten ser mayores.
Yuniol crea un nuevo registro en el cine dominicano: apuesta por la denuncia de los males que padecen los pobres de los barrios del país desde la visión de la gente joven con ganas de triunfar que debe salvar toda clase de obstáculos. Una perspectiva urbana y juvenil: un nuevo registro.
Rodríguez demuestra que es un director valiente y apuesta al talento joven (Frank Perozo, Shalim Ortíz, Hemky Madera y Sharlene Taulé) para que sobre ellos recaiga todo el peso dramático y eso siempre será un riesgo de cara a las probabilidades comerciales del filme y al respaldo que el público puede ofrecer. Explico: cuando no se tiene a un cómico como gancho para atraer más gente, cuando se ha renunciado a la típica comedia que llena las salas de cine, es porque se está claro acerca de las posibilidades de nuestro cine.
Sin renunciar a su carga de entrenimiento (no todo puede ser comedias), Yuniol es un paso de avance para que el público dominicano se acostumbre a la idea de que también se puede denunciar.
También Yuniol nos hace ver que el cine dominicano vive una etapa de madurez en los términos de su realización. Siempre habrá algún aspecto técnico que mejorar (cuestión de recursos) porque estamos muy mal acostumbrados a comparar las criollas a las superproducciones de Hollywood.
Ya hacemos cine con una correción más que apropiada en función de su inversión monetaria. Y sólo ese logro merece el respaldo de todos y todas.

lunes, abril 09, 2007

Claude Chabrol: maestro francés del suspenso.



(A Eric Cruz,
por su bondadoso obsequio de la Colección Chabrol,
permitiéndome la más cinéfila Semana Santa.)
En 1958 sucedió un milagro: los críticos de cine devinieron en realizadores. Por supuesto, esto sólo podía ocurrir en Francia.
En efecto, los redactores de la prestigiosa revista Cahiers du Cinema decidieron dejar a un lado sus protestas por la pésima calidad del cine francés y las cambiaron por propuestas.
Francois Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer, Jacques Rivette, Jacques Doniol-Valerose y Claude Chabrol, tomaron por asalto el escenario cinematográfico francés y regalaron al mundo el movimiento de La nueva ola.
El más prolífico de todos fue Claude Chabrol, quien se dio a conocer en 1957 con su tesis Hitchcock, escrita a cuatro manos con Eric Rohmer, y que se convirtió en el primer estudio sobre un director que era tratado como autor, convirtiéndolo de dotado artista del entretenimiento en genio cinematográfico.
A partir de la admiración por Hithcock, Chabrol construyó una obra que elevó de categoría el género del suspenso y promovió su aceptación por parte de los críticos.
Chabrol debutó con Le Beau Serge (1958), la primera película de La nueva ola, y gracias al éxito que consiguió, pudo fundar su productora y convertirse en el mecenas de sus compañeros de movimiento.
La crítico Pauline Kael precisó en su momento: “Chabrol usa la cámara como los escritores usan la pluma, y tiene la gracia y la fluidez de un maestro…Chabrol hace poemas tonales de temas sicológicos”.
Paradójicamente, a Chabrol no se le ha reconocido en la justa dimensión de su talento. Tampoco está justamente acreditado por la enorme influencia que ha ejercido en numerosos realizadores contemporáneos.
Chabrol estremeció a las audiencias de su tiempo. Ya sea con joyas del suspenso como: La Femme Infidéle (1969) o Que la béte Meure (1978), curiosamente ambas han sufrido sus remakes americanos; sino también con películas abiertamente polémicas como Les Biches (1968), que escandalizó a los hipócritas de Estados Unidos al presentar una relación lésbica, o Nada (1974), que se desarrolla en las movedizas arenas del terrorismo y la violencia política.
Una constante en las películas de Chabrol es su cuestionamiento al mundo y los valores de las élites sociales (La Rupture (1970), Les Innocents aux Mains Sales (1975), aunque también castigaba con su látigo implacable las incongruencias de muchos revolucionarios.
Claude Chabrol supo como nadie manejar sus elementos para que el espectador no permaneciera indiferente. Con su cine no es posible: nos sentimos arrastrados por la pasión que corroe sus personajes, nos sentimos violentados en nuestra intimidad, nos vemos empujados a participar de la acción, a comernos las uñas, vamos, a suspirar de alivio cuando nos premia con la última vuelta de tuerca.
Es indudable que la filmografía de Chabrol está poblada de una completa galería de extraordinarios personajes, propios o ajenos, que habitan en la complejidad temática y visual de su universo.
Toda una aventura.

martes, abril 03, 2007

Niños del hombre: el futuro de Alfonso Cuarón.

El 2006 fue el año más memorable de los últimos tiempos para los cineastas mexicanos. Al menos, Los tres mosqueteros del cine azteca lograron el reconocimiento de los públicos de todo el mundo: Alejandro González Iñárritu (Babel), Guillermo del Toro (El laberinto del fauno) y Alfonso Cuarón (Niños del hombre).
Alfonso Cuarón es el Tim Burton de México. Para que se entienda: es un magnífico creador de atmósferas, importantísimas cuando se trata de poner en escena una novela futurista como The Children of man (1992) de la escritora P.D. James.
Nueva vez, se nos presenta el futuro (no tan lejano: año 2027 para ser precisos) y la supervivencia de la especie humana está en peligro. En ese mundo patas arriba, las migraciones son reprimidas con violencia descomunal (bueno, no estamos muy lejos de eso en estos momentos) y las mujeres del mundo han quedado estériles sin que se sepa la causa del fenómeno.
Siempre que vemos al futuro, vemos un mundo que ha perdido toda esperanza. Bueno, la verdad es que cuando revisamos los diarios de nuestros días…
Lo importante de la película de Cuarón son los logros alcanzados en la puesta en escena. Una película como Hijos del hombre implica que los personajes están, dramáticamente hablando, supeditados al ambiente. Crear esa atmósfera de futuro decadente con tanta precisión implica algo más que llenar un set de escombros. También se necesita una percepción muy clara del oscuro mundo que se quiere describir.
Cuarón puede ufanarse de varias impactantes escenas de acción con un nivel de realización que habla de su excelente dominio de los postulados cinematográficos.
Cuarón logra un adecuado desempeño de su elenco: Clive Owen, Julianne Moore y Michael Caine.
El futuro de Cuarón es un puesto definitivo en el mercado internacional de las grandes producciones.
Con Hijos del hombre, para nuestra satisfacción, también deja sentir su pulso de director de cine, su talento como autor.

martes, marzo 20, 2007

Babel: inventario de ausencias, pérdidas e intolerancia.

Desde el primer momento, el tándem Alejandro González-Iñárritu (director) y Guillermo Arriaga (guionista) me deslumbró por su extraordinaria capacidad para crear películas corales, es decir, varias historias que se nos cuentan paralelamente y que, en algún momento, se mezclan.
En 10 años de fructífera colaboración nos regalaron la llamada Trilogía del dolor: Amores perros (2001), 21 gramos (2003) y Babel (2006). Su pública ruptura, creánme, es material para otra crónica.
De estas películas podemos extraer varias constantes del ejercicio fílmico de González Iñárritu. Hay que destacar su excelente manejo de los actores profesionales: Gael García Bernal, Emilio Echevarría, Goya Toledo y Vanessa Bauche (Amores perros), Naomi Watts, Benicio del Toro y Sean Penn (21 gramos) y Rinko Kikuchi, Adriana Barraza, Cate Blanchet y Brad Pitt (Babel), así como de los que no tienen formación actoral.
Sus películas hablan de temas universales. Babel, por ejemplo, me parece que pone el acento en la intolerancia y la incomprensión del mundo de hoy.
Las familias de Babel, vistas como unidad básica de la sociedad y centro de la tensión dramática, están afectadas por una ausencia y/o una pérdida.
El matrimonio (americano) de Richard y Susan (Brat Pitt y Cate Blanchet) no ha enfrentado con valentía la pérdida de Sam, una ausencia por muerte súbita que causa total desequilibrio en su vida de pareja.
La familia (japonesa) de Chieko y Jasujiro (Rinko Kikuchi y Koji Yakusho) no mantiene buena comunicación desde el suicidio de la madre, lo que provoca una brecha generacional casi insalvable. La perspectiva de adolescente incomprendida de Chieko se agrava por su condición de sorda. Lanzada en frenética búsqueda de un macho que le disipe su problema de soledad encontrará el rechazo como única respuesta.
La relación de los hermanitos Yussef y Ahmed se verá afectada para siempre, a raíz de la adquisición de un arma de fuego en la familia Marroquí.
También están Amelia y Santiago (Adriana Barraza y Gael García Bernal), los mexicanos de la película, a quienes las patrullas fronterizas de Estados Unidos… Bueno, ya sabemos de lo que son capaces.
Pero se respira intolerancia en todas partes, nadie escucha estos personajes y tal parecen condenados a purgar sus errores con dolor, con sangre, con lágrimas.
A falta de una mejor descripción, quiero destacar el momento Almodóvar de Babel, cuando su director nos re-descubre Tú me acostumbraste, inmortal bolero de Frank Domínguez, como contrapunto a la acción del momento.
En definitiva, una formidable película coral que nos demuestra que el mundo es un pañuelo y que la auténtica maldición divina en la torre de Babel no fue la invención de los idiomas, sino de la política.

lunes, marzo 12, 2007

Clásicos del Cine: Taxi Driver


(Con el Academy Award para Martin Scorsese me ha dado por revisar la filmografía del Maestro. Menuda tarea cuando se trata de uno de los nombres esenciales del cine mundial.)
Warner Brothers sólo estaba dispuesta a aportar unos insuficientes 750,000 dólares del presupuesto inicial de unos $1.9 millones para Taxi Driver. Ante eso, a pesar del esfuerzo de alterar el guión para bajar del millón de dólares y disminuir su violencia, hubo que buscar otro socio para el proyecto.
Fue gracias a la intervención de otro de los amigos de Scorsese, Steven Spielberg, como la Columbia Pictures entró en el asunto, aportando dos millones de dólares que fueron los que permitieron cubrir un costo más alto del previsto al principio.
El guión de Taxi Driver tuvo su primera versión en 1972, bajo el impacto de una seria crisis personal de Paul Schrader, motivada por la doble ruptura con su esposa y su amante, que le hizo declarar que había caído “en un estado de psicosis maníaco-depresiva”. Pero la chispa concreta que ayudó a dar forma al texto fue el atentado al gobernador George Wallace y la canción Taxi Driver de Harry Chapin.
A pesar de que Robert DeNiro ya se cotizaba en medio millón por película, su interés por el filme le hizo aceptar los míseros $35,000 dólares ofrecidos, sin que esto significase emplearse con menos entusiasmo, el mismo que le hizo adelgazar 50 libras e irse al zoológico a estudiar el comportamiento de los lobos, tras convenir con Scorsese que este animal era el más parecido al personaje de Travis…
Taxi Driver fue presentada en el Festival de Cannes de 1976, obteniendo la Palma de Oro.
La película fue seleccionada entre las 10 mejores del año por la National Society of Film Critics. Fue nominada a 4 Oscars: Mejor Película, Mejor Actor (Robert De Niro), Mejor Actriz de Reparto (Jodie Foster) y Mejor Música (Bernard Hermann).
Cuando Jodie Foster fue nominada, a pesar de la polémica generada por su presencia en la película, Scorsese recibió una carta anónima que, entre otras cosas, decía: “Si Jodie Foster recibe un Oscar por lo que tú le has hecho hacer, pagarás por ello con tu vida. Esto no es una broma”.
El destino quiso también que Taxi Driver estuviera en el origen del atentado que John Hinckley le hiciera a Ronald Reagan, alegando su obsesión por Jodie Foster.
Definir una película como el cruce de John Ford y Robert Bresson puede parecer una temeridad y, sin embargo, nadie duda que detrás de Taxi Driver están: The Searchers (1956, John Ford) y la gran influencia del cineasta francés sobre el guionista y el director.
Taxi Driver es una de las películas clave de la década de los 70 en Hollywood, hasta el punto que Travis Bickle, su héroe (¿o anti-héroe?), se convirtió en uno de los íconos más admirados de esa década. Se ha dicho que sería difícil encontrar una imagen más elocuente, vívida y trágica de una época, del hombre moderno en crisis que el confuso Travis Bickle al volante de su taxi, recorriendo el laberinto de la cárcel en busca de una imposible salida en un tenso vía crucis que sólo puede terminar sangrientamente.
Travis Bickle encarna la desilusión de una sociedad, la megalópolis neuyorquina en los tiempos del desencanto, posteriores a casi todo: las comunas del “haz la paz y no la guerra”, a los grandes asesinatos políticos de la década maravillosa (Los Kennedy, Martin Luther King, Malcom X), a la reivindicación del orgullo negro y la igualdad de derechos, a la derrota en la pesadilla de Vietnam…
Bickle está constantemente rodeado de gente y, sin embargo, no tiene amigos. Es símbolo absoluto de la soledad humana. La película trata de un taxi como vehículo de soledad urbana, un ataúd de metal. El propio personaje nos dice: “La soledad me ha seguido toda mi vida: en los bares y los autos, sobre las aceras, en todas partes. No hay salida. Soy el solitario de Dios”.
La película usa como referente la mirada de un sicótico. Por eso la importancia del primerísimo plano con que inicia el filme: los ojos de Bickle que observa vigilante todo a su alrededor. De ahí la imagen fantasmagórica de una ciudad gris y oscura sólo cruzada por las llamaradas de color del tránsito. Desde el primer momento estamos instalados en el eje de la psicosis.
Taxi Driver es una película que se conecta con la neurosis de su tiempo en mayor medida que ninguna otra en la historia del cine.

miércoles, marzo 07, 2007

Hollywoodland: misterio y muerte detrás de cámara.

El 16 de junio de 1959 fue encontrado el cadáver de George Reeves, actor de poca monta que tuvo el infortunio de ser encasillado por ser el primero en interpretar a Superman, en la primera temporada de lo que se suponía sería un total fracaso como serie de televisión.
El de Reeves es uno de los casos de muerte nunca resueltos del todo en el misterioso Hollywood y le permite al director Allen Coulter reconstruir los eventos con una de las mejores muestras de cine negro de los últimos meses.
Pero no podemos engañarnos, Hollywoodland no es una simple película-debut para Coulter: él tiene una amplia experiencia en series como Sexo en la ciudad y Los Soprano.
Valioso consejo de Jack El Destripador: vayamos por partes.
Toda película de Cine Negro debe tener una serie de elementos presentes para logra una buena receta:
a) Una femme fatale, claroscuro objeto de nuestro deseo. Como Poison Ivy, si pruebas sus besos, estás perdido sin remedio. En el caso que nos ocupa, Toni Mannix (Diane Lane) es esa mujer araña que devora lo que más adora y siembra insatisfacción por donde pasa.
b) Un asesinato o un gran robo y varios sospechosos de haberlo cometido. En Hollywoodland se barajan varias opciones: Eddie Mannix (Bob Hoskins) encarga la muerte del actor, Leonore Lemmon (Robin Tunney) es la amante celosa que lo despacha al más allá o el propio George Reeves (excelente Ben Affleck) se suicida para salir de su pantanosa vida.
c) Un detective (Louis Simo, interpretado por Adrien Brody) con graves problemas personales, que siempre se involucra más de lo que debe.
d) Una pasión prohibida que desencadena uno o varios asesinatos.
e) Una pena de amor que no se ahoga con alcohol ni bachatas (el primero resulta insuficiente y las segundas no son admitidas por la administración).

Además, en Hollywoodland, como buena película de cine negro, el guión parte de alguna tesis por demostrar e incluye una que otra intriga para complicar la trama para brindarnos un final que nos deja con la vaga satisfacción de interpretarlo a nuestro antojo y sin apelación, como la vida, único ensayo de la existencia.

jueves, marzo 01, 2007

¿La última pelea de Rocky Balbosaurio?

En 1976, Sylvester Stallone, un tipo con tan poco talento que se inició en el negocio haciendo películas porno, convirtió sus profundas limitaciones histriónicas en oro cuando escribió el libreto para Rocky (John Avildsen la dirigió). Stallone contaba entonces con 30 años de edad y el rostro más inexpresivo del mundo.

Pero el destino es caprichoso y Rocky se convirtió en un éxito de taquilla que dió paso a toda una saga: Rocky II (1979), Rocky III (1982), Rocky IV (1985) y Rocky V (1990, dirigida otra vez por Avildsen) que algunos incautos creyeron sería la última.

El boxeo es el único deporte que ha tenido cierto éxito en Hollywoodlandia. Y con el éxito de Stallone llegaron aún más títulos: Mathilda (1978, Daniel Mann), El campeón (1979, Franco Zeffirelli), Combate de fondo (1979, Howard Zieff), la extraordinaria El toro salvaje (1980, Martin Scorsese) y Cuerpo y alma (1981, George Bowers), entre otras.

En los últimos años, varios filmes con el deporte de las narices chatas como telón de fondo han resultado agradables: Huracán Carter (1999, Norman Jewison), Play it to the Bone (1999, Ron Shelton), Girlfight (2000, Karyn Kusama), Ali (2001, Michael Mann), The Million Dollar Baby (2004, Clint Eastwood), Against the Ropes (2004, Charles Dutton), Cinderella Man (2005, Ron Howard), por sólo mencionar las más importantes.

Cuando leí que Stallone tenía planes de rodar una nueva Rocky, pensé que se trataba de una broma. Sly tiene 60 años y el rostro más inexpresivo del planeta. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que nadie lo detenga a tiempo en su infinita vocación de hacer el ridículo?

lunes, febrero 19, 2007

Premios de la Academia: infiltrados en la Babel, una Reina y el último Rey

Todo aquel que ejerce públicamente el triste oficio de la crítica de cine, tiene para estas fechas un compromiso ineludible: la entrega del Premio de la Academia de Hollywood (así es como quieren que llamen al Oscar).
La primera actitud era despotricar contra esa premiación porque, en varias ocasiones, las que se consideraban las mejores producciones del año ni siquiera estaban nominadas. Con mucho veneno, quien suscribe siempre esgrimía amenazante la larga lista de nombres fundamentales del cine (por ejemplo, Charles Chaplin) que nunca ganaron el Oscar.
Al cabo de los años (y mucha rabia consumida) he evolucionado a un estado de Deja Vu (por favor, no me recuerden el clavo con ese título): si es una fiesta del (negocio del) cine, gocemos la fiesta.
El Oscar es cada vez más predecible. A pesar de que en la entrega del pasado año, la Academia de Hollywood, en un gesto ultraconservador, sorprendió prefiriendo la excelente Crash a la gran favorita Brokeback Mountain.
Se hacen pronósticos de todo tipo. Se tejen conjeturas. También se hacen apuestas (sobre todo en Las Vegas).
Siempre que hablo de este premio puntualizo mucho su naturaleza: el Oscar es un premio gremial, es decir, lo entregan los artistas directamente vinculados al mundo del cine: actores, actrices, directores, técnicos y un largo etcétera.
Por eso, hay que ver el Oscar como la culminación de un formidable proceso de mercadotecnia (incluidas costosas campañas de promoción y mucho cabildeo) y no necesariamente el reconocimiento a lo mejor del año.
Así, mis pronósticos siempre han girado en torno a lo que creo que va a ganar y no lo que quisiera que ganara.
Mejor Actor y Actriz de Reparto: Eddie Murphy y Jennifer Hudson, ambos por Dreamgirls, la película con mayor número de nominaciones, pero dejada fuera de las categorías más importantes.
Mejor Actor: Forrest Whitaker por The Last King of Scotland.
Mejor Actriz: Helen Mirren por The Queen. Ella ha Ganado todos los premios entregados hasta la fecha.
Mejor Director: Martin Scorsese por Infiltrados. POR FIN, Maestro.
Mejor Película Animada: Cars.
Mejor Película: Babel, aunque quisiéramos equivocarnos y que sea seleccionada Pequeña Miss Sunshine, esa joyita del cine independiente que vuelve a demostrar que talento puede más que dinero.
De cualquier forma, el próximo domingo 25 de febrero, se celebra la fiesta más glamorosa del cine mundial, la entrega del Premio de la Academia, y la ocasión es propicia para brindar por el arte de nuestras pasiones.

miércoles, enero 31, 2007

Las divertidas aventuras de un Sanky Panky

Lo peor que se puede decir de Sanky Panky es que funciona como excusa argumental para el lucimiento del catálogo de cantantes de la empresa productora.
Lo mejor que se puede decir de Sanky Panky es que entretiene: en efecto, el público ríe durante la proyección y ese es el primer objetivo de cualquier comedia.
Lo mejor que puede aportar Sanky Panky al cine dominicano es reconciliar las expectativas del público (el soberano, el que compra la taquilla) con las producciones criollas, relación muy maltrecha después que el pasado año se sentara un insólito precedente de fracasos. Es necesario sintonizar con lo que el público está dispuesto a consumir.
Sanky Panky se sirve de lo más seguro: comediantes más o menos conocidos en la televisión, cantantes populares y una gringa confundida, todos enmarcados en el paradisíaco escenario natural del este del país, resaltado por la excelente fotografía de Elías Acosta.
A medio camino entre la colección de videoclips y el infocomercial de una cadena de hoteles, Sanky Panky logra su cometido: el público la pasa muy bien.
El elenco hace un poco más de lo mismo que hace en la televisión y, en el caso de Tony Pascual, sobreactúa, atropella los diálogos, termina robándose escenas. Brilla con luz intermitente Alina Vargas: tiene futuro en la actuación. Si tan sólo renunciara mínimamente a sus magníficos atributos físicos, que los tiene.
José Enrique Pintor ya mostró credenciales en el drama social con La cárcel de La Victoria (2004) y con Sanky Panky, se confirma como realizador exitoso. Aunque, de vez en cuando, cometa el desliz de permitir que su Sanky Panky entre en crisis existencial y cuestione su mundo, cualidad muy fuera del rango de su personaje y del alcance del comediante Fausto Mata.
Pero, por encima de sus deficiencias, Sanky Panky merece el apoyo de todos: es otro peldaño en el camino que nos conducirá a un auténtico cine dominicano.

martes, enero 23, 2007

Pequeña Miss Sunshine: América es una niña que sueña


“Hay dos clases de personas en el mundo: los ganadores y los perdedores. Los ganadores son los que no se dan por vencido”. Con estas sabias palabras inicia Pequeña Miss Sunshine, película dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris, que deslumbró la audiencia del Festival del Sundance 2006, ha conseguido su nominación al Oscar y acaba de ser proclamada Película del Año por la PGA (Producers Guild of America).
Me gusta el llamado Cine Independiente de USA. Ese cine hecho al margen de los obscenos presupuestos de Hollywood, pero también al margen de la limitante visión de los magnates cinematográficos, de la mutilación impuesta a las ideas muy atrevidas y hasta de los caprichos de las superestrellas.
Pequeña Miss Sunshine es un perfecto ejemplo de lo que es una road movie, una película de carreteras.
En los mejores títulos del género, siempre se trata de dos viajes: los personajes realizan un viaje físico: para el caso desde New México hasta California, unos 1,300 kilómetros. Pero también hay un viaje interior de los personajes, quienes evolucionan hacia nuevos estadios de conciencia con respecto a quiénes son o cuáles son sus posibilidades de triunfo.
A la definición de sus personalidades contribuyen notablemente los obstáculos que encuentran en el camino de liberación de sus demonios particulares.
La dosis de humor negro que contiene Pequeña Miss Sunshine permite, no sólo el análisis crítico de varias abstractas instituciones americanas (el éxito profesional, los concursos de belleza, la preparación intelectual), sino también el cuestionamiento de la familia disfuncional que guarda las apariencias.
Todos estos aciertos se ven coronados por un extraordinario elenco conformado por: Grez Kinnear, Toni Collette, Steve Carell, Paul Dano, Alan Arkin y la niña sensación Abigail Breslin, quien, merecidamente ya obtuvo el Premio de la Crítica como Actriz Revelación.
De seguro, Pequeña Miss Sunshine figurará entre los mejores estrenos del 2007 en Dominicana.

viernes, enero 12, 2007

Rompiendo el hielo con Happy Feet

Siempre he sostenido la tesis de que los dibujos animados en realidad están pensados para el disfrute de los adultos. Desde la época del Disney añorado, pasando por el renacimiento de la Factoría con el lanzamiento de La Sirenita (1989) hasta los nuevos tiempos de la animación por computadoras que, contrario a lo que pensaron algunos, ha revitalizado el género de la animación y conseguido los nuevos adeptos que le hacían falta.
Las nuevas producciones de dibujos animados son un caso excepcional de mercadotecnia: a pesar de que insisten en destacar elementos de atractivo para los más viejitos, gustan a los no viejitos y varias se han convertido en auténticos éxitos de taquilla, hasta el punto que han transformado el monto de las inversiones que se hacen para lograr un largometraje generado por computadora. Imagínense sólo lo invertido en el elenco que presta las voces: Nicole Kidman, Robin Williams, Hugh Hackman, Elijah Wood, Brittany Murphy y Hugo Weaving, todos bajo el amable látigo de George Miller.
Pongo por ejemplo Happy Feet, refrescante estreno de inicios de año que, al momento de escribir esta nota, lleva unos $ 179 en la taquilla de E.E.U.U. y cuya base musical se alimenta de temas de Queen y Chicago, todos ajenos (y suponía que desconocidos) para los menores de 15 años. Para mi sorpresa, escuché un coro de voces infantiles en la sala cantar al compás de Please, don’t go.
Hace unos años me sorprendió el éxito de Shrek 2 (2004) por la abundante cantidad de referencias cinematográficas que contenía (que uno supone se presta para el disfrute de los cinéfilos de larga data) y como era disfrutada por los niños.
Y no todo es pura mercadotecnia: ví hace más de un año el teaser de Happy Feet al inicio del excelente documental La marcha de los pingüinos. También hay mucho ingenio y mucho humor contenido en este filme, al margen de que también nos reconcilia con los musicales de antaño.
Precisamente, Happy Feet viene a ser una combinación de La marcha con Moulin Rouge (no es casual la presencia de Nicole Kidman en el elenco). Del primero toma la base central de la narración, es decir, el proceso evolutivo del Pingüino Emperador; y del segundo, el excelente uso de éxitos del cancionero popular de los años 80, integrados al proceso narrativo.
El resultado no puede ser más agradable, mensaje ecológico incluído.
Si ha perdido el contacto con su niño interior, este es el momento para reanudar esa siempre saludable relación. Si sigue siendo un niño, ya seguramente vió Happy Feet y sólo espera la feliz oportunidad de repetirla, porque hasta repetición merece.

martes, enero 02, 2007

Lo mejor del 2006 en Santiago

La verdad es que, en términos cinematográficos, el pasado 2006 fue un año bastante flojo para Santiago. Tanto en la cantidad como en la calidad de las películas estrenadas.
No recuerdo la última vez que la película ganadora del Oscar (con todo el potencial comercial que tiene) no fuera estrenada en los cines de la ciudad. En efecto, Crash sólo pudo verse gracias a las tiendas de alquiler. Pero lo mismo pasó con Brokeback Mountain y Capote, que también disfrutaron de muchísima publicidad porque eran candidatas al Premio de la Academia.
El cine dominicano presentó 5 títulos: Un macho de mujer, Lilís, Viajeros, La tragedia Llenas y El sistema. De ellas sólo la primera contó con el respaldo del público. También fue estrenada con muy poca promoción Ruido, dirigida por el dominicano César Rodríguez.
Así las cosas, nos queda muy limitado el campo para seleccionar los mejores estrenos del 2006.
Creo que la mejor película presentada en Santiago fue Volver, la joya más reciente del español Pedro Almodóvar, con una actuación extraordinaria de Penélope Cruz.
Todavía en cartelera, pueden disfrutar de Infiltrados, el nuevo filme del Maestro Martin Scorsese, un filme que, pronosticamos, se llevará varios de los premios de la temporada. Y ya va siendo hora de que el Oscar se honre cayendo en las manos de Scorsese.
Otros estrenos que merecen considerarse entre los mejores son: La marcha de los pingüinos, el extraordinario documental de Luc Jacquet; Munich, filme dirigido por un cada vez más visceral Steven Spielberg; En la cuerda floja, biografía de Johnny Cash dirigida por James Mangold y El jardinero fiel, del brasileño Fernando Meirelles.
Más recientemente vimos a: Asesino a sueldo, fina obra artesanal de Paul McGuigan; United 93, eficiente filme de Paul Greengrass que también recibirá mucha atención en los próximos días; y Crónica de una fuga, película del uruguayo Adrián Caetano.
También es justo mencionar a: Syriana de Stephen Gaghan, La señora Henderson presenta de Stephen Frears y Lady in water de M. Night Shymalan.
Si me lo preguntan, sigo contestando que ser crítico de cine es uno de los oficios más tristes del mundo.

jueves, diciembre 28, 2006

Craig, Daniel Craig es el nuevo James Bond



Al inicio, pensé que me había equivocado de película y había entrado a El hombre araña. Al final pensé que estaba viendo Titanic. En algún momento, el famoso (y remozado) tema musical de John Barry me trajo de vuelta al mundo del super agente más famoso del cine: James Bond.
La película Casino Royale, dirigida por Martin Campbell, un veterano de la serie del agente 007, es la carta de presentación para Craig, Daniel Craig.
Daniel Craig es el primer actor menor de 40 años en encarnar a Bond, desde que George Lazenby lo hizo en Al servicio secreto de su majestad (1969). Es el sexto en la lista de actores que se han puesto este esmoquin: el primero (y el mejor) Sean Connery, al que siguieron Roger Moore, Timothy Dalton y Pierce Brosnan.
Martin Campbell tiene el mérito de haber rejuvenecido la franquicia de James Bond cuando dirigió GoldenEye (1995), filme que recaudó más de $350 millones en taquilla. Al momento de escribir esta nota, Casino Royale tiene $140 millones y va por buen camino porque los cinéfilos de USA la han elegido “la mejor película de acción del año”.
Casino Royale es el título de la primera novela de Ian Flemming sobre el personaje James Bond, y ciertamente, no será la última de sus películas. Curiosamente, es también el título de una parodia a la novela que realizaran John Huston y Ken Hughes en 1967. Ahí descubrí a Woody Allen, mi genio favorito.
Esta nueva versión sirve para que los fanáticos de todo el mundo renueven sus simpatías con el personaje y para que la generación Y se interese en él (nótese la juventud de Eva Green, la nueva chica Bond). En más de un sentido, Casino Royale es una vuelta a las raíces de James Bond.
Y, por supuesto, también cometen una que otra temeridad: no sólo nos presentan al agente 007 con una (casi insoportable) carga de arrogancia de machista autosuficiente, abandonando todo el rastro del charm de los últimos años, sino que sale del mar como Ursula Andrews en Dr. No (1962).