Movie Suite© por José D'Laura

martes, diciembre 16, 2014

María Montez: la determinación de la “Reina del Technicolor”.

El 3 de julio de 1939, María Montez arribó a los Estados Unidos. Contaba entonces con 27 años, una edad a la que muchos piensan es prácticamente imposible iniciar una carrera exitosa dentro del mundo del entretenimiento y, muy especialmente, del cine.
27 años (Me van a permitir un paréntesis rockero). A esa edad han fallecido grandes luminarias asociadas a la música. A los ventisiete años falleció Jimmy Hendrix (18 de septiembre de 1970), el mejor guitarrista que ha conocido el rock. También a los ventisiete, Janis Joplin (4 de octubre de 1970), una de las voces más grandiosas de la Era de Acuario. A esa edad, murió Jim Morrison (3 de julio de 1971), líder del grupo The Doors. También Kurt Cobain (5 de abril de 1984), líder de la banda Nirvana. Más recientemente, la cantante Amy Winehouse (23 de julio de 2011), víctima de sus adicciones. (Cierro el paréntesis).
Con 27 años, María Montez llegó a los Estados Unidos. Tenía todos los pronósticos en contra: desconocida, sin representantes, sin carrera previa, pero era portadora de una determinación invencible de ganarse un espacio en el mundo de la farándula americana. Y triunfó de tal manera que nadie le disputa su título como “Reina del Technicolor”.
73 años después, otra talentosa dominicana, Celinés Toribio, ha debido armarse de toda la determinación, tenacidad y paciencia para, en su doble condición de actriz y productora, hacer realidad María Montez, una deuda que tenía el cine dominicano para con nuestra estrella más brillante en Hollywood.
Es innegable que María Montez es un filme digno, correctamente formulado en el aspecto técnico, en el aprovechamiento de nuestras locaciones naturales, en la mirada a Barahona, New York, Los Angeles y París de hace un siglo. Ayuda mucho a creer en la realidad del filme la inclusión de los créditos de algunos de los filmes que protagonizó la dominicana y merece el elogio correspondiente la recreación de los sets de filmación de esos filmes. 
El principal problema reside en el guión de Alejandro Andújar que, servido con elegancia, no cuenta con picos dramáticos de impacto, que permuta los demonios que atormentaban a la actriz (debidamente conjurados por un amuleto marino) por una representación melodramática de la vida de Montez.  El filme gana en fluidez, pero pierde en las posibilidades de profundizar en la sicología de los personajes, probablemente la veta más interesante de la historia.
María Montez merece el apoyo de todas y todos los dominicanos, deseosos de vernos en un espejo de héroes y heroínas de carne y hueso a los que es posible imitar en su ejemplo de soñar sin límites, de alcanzar nuestras metas más ansiadas.


María Montez (2014). Dirección: Vicente Peñarrocha; Guión: Alejandro Andújar; Fotografía: Luis Enrique Carrión; Música: Alex Mansilla; Elenco: Celinés Toribio, Paula Sánchez Ferry, Ginés García Millán.