Movie Suite© por José D'Laura

jueves, abril 20, 2017

Revisen sus agendas: vuelve la Muestra de Cine 2017.

Esto es como la agenda de un espía bien entrenado, las instrucciones son precisas: borre todo compromiso entre el 4 y el 13 de mayo y múdese para Fine Arts Cinema Café, donde se celebra la 19na. edición de la Muestra de Cine de Santo Domingo, con Argentina como País Invitado de Honor.
Como cada año, Lidia Bastos y Héctor Moreta, al frente del comité organizador se han esmerado en ofrecer una cartelera realmente apetecible.

Sección Oficial:
-DESPUES DE LA TORMENTA, de Hirokasu Kore-eda (Japón)
-EL CIUDADANO ILUSTRE , Gastón Duprat y Mariano Cohn (Argentina)
-El CIELO ESPERARA, de Marie Castille-Mention (Francia)
-FELICES SUEÑOS, de Marco Bellocchio (Italia)
-FUKUSHIMA MON AMOUR, de Doris Dorrie (Alemania)
-LOS EXAMENES, de Cristian Mungui (Rumania)
-HERMIA Y HELENA, de Matías Piñeiro (Argentina)
-LA PROXIMA PIEL, de Isaki Lacuesta e Isa Campo (España).
-PARAISO, de Andréi Konchalovsky (Rusia)
-CUANDO TIENES 17 AÑOS, de André Téchiné (Francia)
-LA REGION SALVAJE, de Amat Escalante (México)
-ULTIMOS DIAS EN LA HABANA, de Fernando Pérez (Cuba)
-YOURSELF AND YOURS, de Hong Sang-soo (Corea)
-SALVAJE, de Nicolette Krebitz (Alemania)
El Jurado de la “Sección Oficial” está compuesto por: la realizadora Tanya Valette, el crítico cubano Alberto Ramos, el editor Nino Martínez, la realizadora Johanné Gómez y el director y sonidista Franklin Hernández.

SECCIÓN OPERA PRIMA:
-ALBA, de Ana Cristina Barragán (Ecuador)
-AS YOU ARE, de Millas Joris-Peyrafitte (USA)
-ENTRE NOSOTRAS, de Maysaloun Hamoud (Israel)
-COMO FUNCIONAN CASI TODAS LAS COSAS, de Fernando Salem (Argentina)
-MI HIJA- MI HERMANA, de Thomas Bidegain (Francia)
-LA BAILARINA, de Stéphanie Di Giusto (Francia)
-REFUGIO, de Marc Brummund (Alemania)
-MARIA Y LOS DEMAS, de Nely Reguera (España)
-NUNCA VAS A ESTAR SOLO, de Alex Anwandter (Chile)
-DESLIZ, de Gerd Schneider (Alemania)
 El Jurado de la “Sección Opera Prima” está compuesto por: la realizadora Tatiana Fernández Geara y los críticos Humberto Almonte y Pavel González.

DOMINICANAS:
Dos producciones dominicanas muy especiales podrán ser disfrutadas en la Muestra de Cine:
El sitio de los sitios, nuevo trabajo de Natalia Cabral y Oriol Estrada, así como Jeffrey, de Yanillys Pérez, premiado en Toronto. 

martes, abril 18, 2017

Kenji Mizoguchi: un plano secuencia del objeto del deseo.

(Por supuesto que el título se lo tomé prestado a Buñuel, bajo cuyo influjo he caído como preludio de mi opción para estas Vacaciones de Pascua, el japonés Kenji Mizoguchi. Debo agradecer la cinéfila solidaridad de Alberto Ramos.)
Cuando se habla de cine japonés, de inmediato, surgen los nombres de sus tres grandes Maestros: Akira Kurosawa, Yasujiro Ozu y Kenji Mizoguchi. Vamos a poner las cosas en perspectiva: Mizoguchi debutó cinco años antes que Ozu y 20 años antes que Kurosawa. Cuando este ganó en Venecia con Rashomón (1951), a los 40 años, el comentario de Mizoguchi (12 años mayor) no pudo ser más irónico: “Hay que tener 50 años para hacer una Obra Maestra.”
Todos somos, de alguna manera, el resultado de nuestros traumas: Mizoguchi era hijo de un carpintero y creció en la más absoluta pobreza. Presenció la venta de su hermana para convertirla en geisha. Eventualmente, tras la muerte de su madre, se fue a vivir con ella.

Esa experiencia lo marcó de forma tan determinante que hizo del universo femenino su propuesta dramática y apostó por desentrañar los misterios del alma del ser más enigmático del planeta.  Hay que hurgar mucho en los archivos del arte para encontrar un artista con una diferencia tan grande entre su obra y su persona: Mizoguchi era un mujeriego desvergonzado que frecuentaba los prostíbulos de Tokio y no precisamente buscando inspiración para sus personajes. De hecho, fue acuchillado en 1925 por una amante a la que había abandonado, evento que le dejó la espalda llena de heridas y convaleciente por seis meses. Años después, contagió a su mujer de sífilis y, cuando ella ingresó al hospital, se enamoró perdidamente de su cuñada. Se pueden ahorrar los epítetos…
Antes de la Segunda Guerra Mundial, el cine de Mizoguchi era “Jidaigeki” (histórico) pero, a partir del cambio radical que supuso para Japón perder la guerra, se centró en desarrollar en la pantalla su pasión por el universo femenino.
El estilo de Mizoguchi es único: es capaz de contarnos historias manteniéndonos lejos de los personajes, sin utilizar primeros planos y haciendo uso, a veces durante toda la película, de los plano-secuencias (su famosa teoría “una escena, un plano”), al tiempo que consigue obviar los ejes narrativos.
Cuando se trata de un director tan prolífico (85 filmes) hay que hacer de tripas corazón y jugar un poco a la fortuna. Iniciamos con Historia del último crisantemo (1939). Estamos en 1808, en el mundo del teatro kabuki. Para Kikunosuke convertirse en digno sucesor de la estirpe Kikugoro, debe obviar el halago superficial y poner atención a la crítica constructiva. Tiene un encanto natural, una magia que atrae a la gente y lo sabe, pero le falta estudio y disciplina para llegar a ser como su padre. Sabe que debe renunciar a su desenfrenado estilo de vida que no le permite enfocarse en mejorar su oficio.
La premisa dramática está servida para presentar a Otoku, la mujer que ama con abnegación (es decir, sin pedir nada a cambio) al hijo de su amo. Debe desafiar todos los convencionalismos sociales para hacer su amor realidad y, en el cierre de su círculo trágico de esta historia de renuncia y redención, debe empujarlo a que la abandone para que le sea restituido su estatus.
Con Utamaro y sus 5 mujeres (1947), Mizoguchi y su guionista habitual, Yoshikata Yoda, se embarcan en la tarea de recrear la vida de Kitagawa Utamaro, extraordinario pintor de grabados “ukiyo-e”, o pinturas del mundo flotante, porque se hacían sobre la piel de las cortesanas.
En un mundo donde la infidelidad es regla, todo apunta a la tragedia. Y, efectivamente, se mata por celos como un acto de primigenia sinceridad y para que todo acaba como una auténtica historia de amor, fatalidad de fatalidades.
Cuando un Maestro como Martin Scorsese tiene un filme entre sus 10 esenciales, hay que ponerle un asterisco, anotar el título y cazarlo. Es lo que sucede con Cuentos de la luna pálida (1953), por el que Mizoguchi obtuvo el León de Oro en Venecia.
Tobei es un artesano de una aldea del siglo XVI con sueños de ser samuráis. Esa vida de aldea donde no pasa nada le parece un techo asfixiante. Lo logra, pero extravía su alma en el camino, tanto que prefiere volver a la calidez del hogar, donde su sumisa mujer lo abraza y le brinda el mejor sake del mundo. Ella no quiere saber nada y le perdona, no importa lo que haya pasado. Con tenerlo soñador bajo su manta le basta y sobra. Arrepentido, Tobei lanza sus aprestos de guerra al mar y renuncia a lo que le envenena el alma: la ambición.
Miyoharu es una geisha que entrena a la aprendiz Eiko. De ellas depende que los gerentes de una casa automotriz sigan adelante con el contrato de sus suplidores. En Los músicos de Gion (1953), se revela el infame mundo de la explotación de las doncellas vendidas por sus familias y entrenadas para servir los apetitos de los señores de las altas clases, sin que importen las leyes, ni los sentimientos de las explotadas. Mizoguchi presenta un ambiente machista y despersonalizador, un círculo vicioso en que la obediencia de las niñas se compra con su peso en oro. Una cadena de explotación que se remonta a los siglos de los siglos.
El intendente Sansho (1954) le valió a Mizoguchi su segundo León de Oro en Venecia. En realidad, el filme no se centra en Sansho, sino en Zushio y su hermana Anju, quienes son separados de su madre y vendidos como esclavos al Sansho del título.
La historia épica de Zushio, quien asciende de esclavo hasta convertirse en Alcalde de Mutsunaka e intenta, con dos ordenanzas abolir la esclavitud. Digno ideario heredado de su padre, conjuntamente con un Buda en miniatura: “Todos los seres humanos son iguales y no se les puede privar de la libertad”. Ambientada en las postrimerías de la era Yang, el director la presenta como “una historia que pertenece al folklore japonés”.
Con La mujer crucificada (1954), vuelve al mundo de las geishas: el joven doctor Matobe es un cliente de Hatsuko. Ella ha violado la primera regla de su oficio: no enamorarse de su cliente. Mientras, él se enamora de su hija Yukiko. Con semejante ménage á trois, el drama está servido. Yukiko ha sufrido un gran desengaño amoroso y ha intentado suicidarse.
El templo de la carne se nos revela como cárcel implacable para las doncellas que han hipotecado su destino al placer de los poderosos, pero también como nido para los convalecientes de los males del corazón. Entre tanto desenfreno, entre tanto licor y caricias compradas con oro, es posible encontrar un último ápice de solidaridad, de amor maternal, de ligera esperanza en una vida de familia.
La calle de la vergüenza (1956). Empresarios, comisarios, diputados son habituales en el burdel pero, como Estado, quieren aprobar una ley que prohíba la prostitución. En lo que el hacha va y viene ha aprobado un decreto-cenicienta para restringir las operaciones de estos negocios hasta las 11:00 pm. Una doble moral que persiste hasta nuestros días: le pidieron incluso brindar atenciones al ejército americano de ocupación, pero esas mujeres son el último (y más débil) eslabón de la cadena. Todos tienen razones muy personales para ejercer su oficio, el dinero es común denominador, pero también el desprecio: a Michiko, por ejemplo, viene a buscarla su padre ante “la más que probable boda de su hermana”, porque no conviene a la familia su estilo de vida. 

En fin, Kenji Mizoguchi es un cineasta esencial para entender la situación histórica de la mujer japonesa. El frenético ritmo al que trabajaba en los últimos años de su carrera, se debió a un terrible secreto que ninguno de sus colaboradores conocía: padecía leucemia. La campanada final llegó el 24 de agosto de 1956: “¿Quiere usted que habla de mi arte? Es imposible. Un director de cine no tiene nada que decir que merezca ser dicho.”

lunes, abril 17, 2017

Cannes 2017: los filmes en competencia.


Cada año, siempre es esperada con bastante antelación la revelación de los filmes en competencia para el Festival Internacional de Cannes y, siguiendo su tradición, los organizadores del evento informaron la lista de las cintas que formarán parte del prestigioso festival.
Para su edición número 70, Cannes no sólo tendrá al director Pedro Almodóvar como Presidente del Jurado, sino que además contará con un total de 49 filmes en total originarios de 29 países, entre los cuales se cuentan 9 premieres y 12 mujeres directoras.
Esta es la lista completa de los participantes de la muestra de este año, que se llevará a cabo entre los días 17 y 28 de mayo:
Film de Apertura
Ismael’s Ghost dirigida por Arnaud Desplechin
Filmes en Competencia
The Day After dirigida por Hong Sangsoo
Loveless dirigida por Andrey Zvyagintsev
Good Time dirigida por Benny Safdie y Josh Safdie
You Were Never Really Here dirigida por Lynne Ramsay
Jupiter’s Moon dirigida por Kornél Mandruczo
L’amant Double dirigida por François Ozon
The Killing of a Sacred Deer dirigida por Yorgos Lanthimos
A Gentle Creature dirigida por Sergei Loznitsa
Radiance dirigida por Naomi Kawase
Wonderstruck dirigida por Todd Haynes
Happy End dirigida por Michael Haneke
In the Fade dirigida por Fatih Akin
Rodin dirigida por Jacques Doillon
The Beguiled dirigida por Sofia Coppola
Le Redoutable dirigida por Michel Hazanavicius
Okja dirigida por Bong Joon-ho
120 Battements Par Minute dirigida por Robin Campillo
The Meyerowitz Stories dirigida por Noah Baumbach
The Square by Ruben Ostlund

Selección Un Certain Regard
April’s Daughter dirigida por Michel Franco
Lucky dirigida por Sergio Castellitto
Jeune Femme dirigida por Léonor Serraille
Western dirigida por Valeska Grisebach
Wind River dirigida por Taylor Sheridan
Directions dirigida por Stephan Komandarev
After the War dirigida por Annarita Zambrano
Dregs dirigida por Mohammad Rasoulof
Out by György Kristóf
The Nature of Time dirigida por Karim Moussaoui
Before We Vanish dirigida por Kurosawa Kiyoshi
L’atelier by Laurent Cantet
Beauty and the Dogs by Kaouther Ben Hania
Barbara dirigida por Mathieu Amalric
Closeness dirigida por Kantemir Balagov
The Desert Bride dirigida por Cecilia Atan and Valeria Pivato
La cordillera, dirigida por Santiago Mitre
Walking Past the Future, dirigida por Li Ruijun

Muestras fuera de competencia
Blade of the Immortal dirigida por by Takashi Miike
How to Talk to Girls at Parties dirigida por John Cameron Mitchell
Visages, Villages dirigida por Agnès Varda
D’après une histoire vraie, de Roman Polanski

Muestras Especiales
12 Jours dirigida por Raymond Depardon
They dirigida por Anahita Ghazvinizadeh
An Inconvenient Sequel dirigida por Ronni Cohen y Jon Shenk
Top of the Lake: China Girl dirigida por Jane Campion & Ariel Kleiman
Promised Land dirigida por Eugene Jarecki
24 Frames dirigida por Abbas Kiarostami
Napalm dirigida por Claude Lanzmann
Come Swim dirigida por Kristen Stewart
Demons in Paradise dirigida por Jude Ratman
Sea Sorrow dirigida por Vanessa Redgrave
Clair’s Camera dirigida por Hong Sangsoo
Twin Peaks dirigida por David Lynch
Le Vénérable W., dirigida por Barbet Schroeder
Carré 35, dirigida por Eric Caravaca

Muestras de Medianoche

The Villainess dirigida por Jung Byung Gil
The Merciless dirigida por Byun Sung-Hyun
Prayer Before Dawn dirigida por Jean Stephane Sauvaire

martes, abril 04, 2017

Premios Platino 2017: los pre-nominados.


La Caja Mágica de Madrid acogerá la gala de entrega de la cuarta edición de los Premios PLATINO del Cine Iberoamericano el próximo sábado 22 de julio. Así lo ha desvelado el Consejo de Dirección de los primeros galardones globales del séptimo arte en español y portugués en un acto celebrado en la Galería de Cristal del Ayuntamiento de Madrid. La ceremonia, que será retransmitida por RTVE y TNT, irá acompañada de numerosas actividades como el VI Foro EGEDA FIPCA del Audiovisual Iberoamericano o proyecciones de largometrajes participantes.
Durante la presentación, los actores Adrián Lastra, Asier Etxeandía, Ernesto Alterio, Leticia Dolera, Natalia de Molina y Juan Pablo Shuk han anunciado las 20 candidaturas para cada categoría, con las que el Jurado internacional determinará las cinco nominaciones finales que se darán a conocer el 31 de mayo. Ciento cuarenta y dos producciones superaron la primera preselección, realizada por instituciones cinematográficas de los 23 países de Iberoamérica, sobre las 847 obras participantes y que se dieron a conocer el doce de marzo en el 32 Festival de Cine en Guadalajara, México. En esta segunda fase el número se ha reducido a 104 títulos que optan a las nominaciones finales.

Entre las máximas candidatas a estar presentes en las nominaciones finales se encuentran producciones programadas o premiadas en festivales de clase A como: Neruda, de Pablo Larraín; Desde allá, de Lorenzo Vigas, El ciudadano ilustre, de Gastón Duprat, Mariano Cohn; Las elegidas, de David Pablos; Boi Neón, de Gabriel Mascaro; El hombre de las mil caras, de Alberto Rodríguez o Viejo calavera, de Kiro Russo. También cuentan con aspiraciones éxitos de taquilla como Gilda, no me arrepiento de este amor, de Lorena Muñoz y Un monstruo viene a verme, de Juan Antonio Bayona, entre muchas otras.
Por Dominicana, La familia Reyna, de Tito Rodríguez mantiene sus aspiraciones a Mejor Ópera Prima de Ficción, Cine y Educación en Valores, Mejor Actor con David Maler y Mejor Guion. Cuentas por cobrar, de Ronni Castillo continúa con sus aspiraciones en las categorías de Mejor Dirección de Montaje y Mejor Dirección de Fotografía. En la misma situación se encuentran Camino a Higüey, de Abi Alberto para Mejor Música Original; Catastrópico, de Jorge Hazoury para Mejor Dirección de Arte; Falling, de Ana Rodríguez Rosell para Mejor Música Original y  Flor de azúcar, de Fernando Báez para Cine y Educación en Valores.
En el acto Enrique Cerezo, Presidente de EGEDA y Presidente Ejecutivo de los Premios PLATINO, entregó a Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid, un Premio PLATINO en reconocimiento a la ciudad de Madrid como sede de los galardones en 2017. También se descubrió el cártel de la presente edición diseñado por Mariscal, creador también del Trofeo y logo de los PLATINO, en el que uno de los rincones más cinematográficos de la capital de España, los Cines Callao, ocupan un lugar destacado ya que tendrán un protagonismo especial durante la celebración de los galardones.
Con tan solo cuatro años de vida, los Premios PLATINO del Cine Iberoamericano se han convertido en el mayor evento de difusión del séptimo arte en español y portugués. En 2016 los galardones generaron cerca de 120.000 noticias en radio, prensa, televisión y medios online.
La pasada ceremonia fue retransmitida por 17 canales de televisión para los cinco continentes, generando que los Premios PLATINO fueran Trending Topic Mundial.
Los Premios PLATINO del Cine Iberoamericano promovidos por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), con FIPCA (Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales), y con el apoyo de las Academias e Institutos de cine iberoamericanos, Latin Artist y la Fundación AISGE, trabajan desde su primera edición en 2014 en que los triunfos en los festivales más prestigiosos se traduzcan también en excelentes resultados en taquilla y que nuestro cine tenga la distribución que se merece.


lunes, abril 03, 2017

El hombre que cuida: excelente debut de Alejandro Andújar.

Insisto en la idea de medir la salud de nuestra cinematografía con uno de sus mejores parámetros: la cantidad (y calidad) de los debutantes.
Para el caso que nos ocupa, El hombre que cuida, debut como director para Alejandro Andújar, es una de las mejores noticias del año para el cine dominicano.
Quiero decirlo de entrada: El hombre que cuida es un filme que presenta unos niveles de excelencia que nos llenan de orgullo y esperanza en que se siga desarrollando un cine de mucha calidad en Dominicana.
A Andújar le conocemos una probada trayectoria como guionista. Desde éxitos taquilleros como Lotoman (2011), hasta adaptaciones como La extraña (2014), pasando por un filme tan digno como Cristo Rey (2013).
Ahora nos presenta El hombre que cuida, un libreto escrito a cuatro manos con Amelia del Mar Hernández, quien también co-produce, cuya calidad viene certificada por varias vías: fue ganador del concurso de Fonprocine de la DGCine, así como del Programa Ibermedia y del Ancine, un fabuloso programa de colaboración entre Brasil y latinoamérica.
Hace unos días, recordaba la frase del Maestro Akira Kurosawa: “Con un buen guion, un buen director puede producir una obra maestra…Pero con un guion malo, ni siquiera un buen director puede hacer una buena película”. La traigo a colación porque el guion de El hombre que cuida es muy bueno y, a partir de esa condición, se ha logrado una excelente película.
El filme aborda las tribulaciones de Juan, un pescador de Palmar de Ocoa abandonado por su mujer, quien vaga a la deriva tratando (como cualquier macho despechado) de ahogar las penas de su alma en alcohol. Lo peor de su situación es que no tiene reversa: su exmujer está embarazada de otro y le sacó sus trapitos de la casa, convirtiéndolo en el objeto de todas las burlas de todo el pueblo.
Lo que le queda es cuidar una casa de veraneo en la bahía de Ocoa, preciosa localidad del sur que también se convierte en personaje. Porque sirve de una disimulada prisión que cerca y destruye las ganas de superación de sus hijos. Ese es el primer reto dramático: prácticamente con una sola locación como escenario, sus guionistas han construido un potente drama que habla, entre otras cosas, de las desigualdades sociales entre dominicanos y de cómo sus esperanzas se desvanecen en promesas de fatuas redenciones.
El hombre que cuida presenta unos personajes muy bien estructurados, con perfiles sicológicos muy bien delineados, que representan clases sociales distintas sin caer en inútiles descripciones, por demás innecesarias. Son personajes que dicen mucho más que lo que expresan en palabras y que se sustentan en un magnífico elenco: Héctor Aníbal, Julietta Rodríguez, Paula Ferry, Yasser Michelén y Héctor Medina, un cubano de extraordinario talento a quien hemos visto en VIVA y El Rey de La Habana.
Cuando en un filme el guion se hace “invisible” es señal de que es muy bueno. Cuando en un filme la fotografía y la música se hacen “invisibles”, es señal de su excelencia. Cuando en un filme estamos ante la sensación de que nada sobra es porque ha sido cuidado hasta los detalles más significativos para brindarnos calidad. Y todo eso se aprecia en El hombre que cuida, uno de los mejores estrenos de 2017.


El hombre que cuida (2017). Dirección: Alejandro Andújar; Guion: Alejandro Andújar y Amelia del Mar Hernández; Fotografía: Gabriel Valencia; Edición: Juanjo Cid y Eduardo Resing; Música: Omar Silva; Elenco: Héctor Aníbal, Julietta Rodríguez, Paula Ferry, Yasser Michelén, Héctor Medina. 

sábado, marzo 25, 2017

Reinbou: los colores del cine dominicano.

Reinbou, filme debut como realizadores para David Maler y Andrés Curbelo, llega a las pantallas de cines y es una buena noticia por muchas razones.
Primero, representa la carta de presentación de Maler y Curbelo y ya se sabe la cantidad de nuevos realizadores es uno de los mejores parámetros para medir el crecimiento de una industria cinematográfica. Cada nuevo realizador es una nueva perspectiva, una nueva forma de ver las cosas, una manera distinta de contar.
Segundo, parte de la novela homónima de Pedro Cabiya y eso implica que se aleja de las comedias costumbristas y se gana sus puntos sirviendo de plataforma para la promoción de algunos de los elementos que conforman la identidad dominicana.
En efecto, Reinbou es una representativa película de lo que encierra la Dominicanidad en muchos de sus aspectos. El filme muestra de manera muy rigurosa y convincente cómo se vivía (y se vive) en nuestros pueblos y (re)crea muy efectivamente el interior de una casa humilde de campo.
El filme también contiene varias referencias mágico-realistas como el hecho de que un libro con un arcoíris dibujado en su tapa (de donde viene el título “reinbou”, un anglicismo de “rainbow”) sirve de ventana para volver al pasado de la historia familiar que se cuenta, un pasado que no siempre queda revelado del todo. También el hecho que al final del arcoíris que forman los aspersores del campo de golf, el protagonista siempre encuentra “tesoros”.
Y están presentes una gama de personajes muy bien dibujados en su importancia dramática: desde el traidor revolucionario convertido en maipiolo, hasta el loco come-niños que nos aterrorizó en la infancia, pasando por la ama refinada y explotadora, que se cree superior al resto de los mortales.
Técnicamente, tiene aspectos muy bien realizados. De todos, destaco la magnífica edición de Nino Martínez Sosa, uno de los mejores técnicos con que contamos en esa área.
Reinbou goza de un elenco muy bueno: Héctor Aníbal, Nashla Bogaert, Gerardo Mercedes y David Maler. Pero es indudable que el gran descubrimiento es Erick Vásquez quien, como el niño Ángel Maceta, logra conquistar con su carisma a la audiencia. Una difícil misión de la que sale airoso gracias a su desempeño actoral, demostrando nueva vez que anda por ahí mucho talento al que solo hay que colocar en el escenario correcto.
Dicho todo lo anterior, me preocupa que la película no se haga del todo comprensible para los “millennials” dominicanos (esa mayoría que no llega a los 40 años) y quienes, lamentablemente, desconocen los eventos de abril de 1965 y la muerte de Caamaño en 1973, fechas entre las cuales se ambienta el filme.
El filme arranca con una frase de Gabriel García Márquez: “Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón”. Creo que era más pertinente una pantalla que explicara que sufrimos una invasión militar americana, porque el marco de referencia histórico es esencial para la comprensión de un filme de este tipo. Hagan una encuesta entre jóvenes y se darán cuenta lo que refiero.
Pero, sin duda, Reinbou contiene muchos de los colores que les son esenciales al cine dominicano de nuestros días.


Reinbou (2017). Directores: David Maler y Andrés Curbelo; Guion: David Maler y Andrés Curbelo, basado en la novela “Reinbou” de Pedro Cabiya; Fotografía: Marc Miró; Edición: Nino Martínez Sosa; Música: Nicolás Sorín; Elenco: Erick Vásquez, Héctor Aníbal, Nashla Bogaert, Gerardo Mercedes.

lunes, marzo 20, 2017

Jackie, lo nuevo de Pablo Larraín.

El 22 de noviembre de 1963, el mundo quedó atónito ante la noticia: en Dallas, el presidente norteamericano John F. Kennedy fue asesinado, víctima de un atentado.
El trágico evento permitió a una élite distinta recuperar el poder, a la otra mitad de la nación llorar a su beautiful presidente y a su viuda, Jacqueline, sobreponerse al trauma de la pérdida del hombre que amaba.
De golpe y porrazo, el destino sembró a Jacqueline Kennedy en el centro de una tormenta de poder, mientras recuperaba su semblante y daba la cara por todos ante los ojos del mundo.
Lo brillante del guion de Noah Oppenheim, premiado en Venecia, es que se mueve entre el morbo y la admiración por Jackie. Por supuesto que nos interesan de los sórdidos detalles de cómo sonó el balazo que le destrozó el cráneo a Kennedy, quien embarró con sus sesos a la, hasta ese momento, Primera Dama; Pero también hurga en la psiquis de esta mujer admirable, que se condujo a la altura de las circunstancias cuando el reflector de la Historia la puso en la atención de todos.
Nadie en su sano juicio rebate la idea de que Pablo Larraín es uno de los mejores cineastas latinoamericanos de nuestros días.
Una sólida carrera, con una trilogía-núcleo de su universo: Tony Manero (2008, Premio Mejor Película en Turín y Varsovia), Post Mortem (2010, Premio Mejor Película en Guadalajara y Cartagena) y NO (2012, Premio “Quincena de Realizadores” en Cannes). Estos filmes se enfocan en la dictadura de Pinochet desde distintos ángulos y todos han ganado en el Festival de La Habana.
Posteriormente, Larraín ha dirigido El Club (2015, Gran Premio del Jurado en Berlín) y ya está próximo a estrenarse entre nosotros Neruda (2016, Premio del Cine Fénix).
El peor temor que albergamos es que nuestros cineastas hagan sus maletas, se muden a Hollywood y vendan su talento al mejor postor en aras de conseguir éxitos de taquilla, convirtiendo su arte en productos mainstream. Respiren aliviados: este no es el caso.
Jackie es un poderoso drama que continúa con lo que ha sido una de las claves del éxito de Larraín: explorar las posibilidades dramáticas de sus personajes, construyendo extraordinarios ejemplos de solo vehicle, es decir, una plataforma para un actor o actriz de talento se luzca como pavo real.
Es el caso de Natalie Portman, ganadora del Oscar por El cisne negro (2010), quien brinda una actuación realmente impresionante. No solo por la personalización de Jackie Kennedy con sus manierismos para hablar de la Casa Blanca, sino también por los diferentes niveles de sugestión que alcanza con sus palabras, la forma en que las entona, con su mirada, con su lenguaje corporal cuando desanda los pasillos de la Casa Blanca. 
Jackie es uno de los mejores filmes del año, por la sutileza y la valentía con que aborda uno de los capítulos más oscuros de la historia de Estados Unidos y el coraje de una mujer que se levantó de las cenizas de su asesinado esposo para brindar un espectáculo de serenidad impresionante.


Jackie (2016). Dirección: Pablo Larraín; Guion: Noah Oppenheim; Fotografía: Stéphane Fontaine; Música: Mica Levi; Edición: Sebastián Sepúlveda; Elenco: Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Greta Gerwig.