Movie Suite© por José D'Laura

lunes, julio 31, 2017

Dunkerque, lo nuevo de Christopher Nolan.

En 1998, Christopher Nolan tomó por asalto el escenario cinematográfico mundial con un debut realmente impresionante: Following. Con Memento (2000), demostró que no había sido una chepa su excelente ópera prima, que tenía talento para contar historias, que traía una nueva perspectiva, más cerebral, para hipnotizarnos con su estética.
Como suele ocurrir con estos genios del cine independiente, Hollywood lo reclutó para su equipo y ya está plenamente establecido como director de prestigio y, todavía más importante (para los productores), capaz de dirigir películas que el público aprecia y convierte en éxitos de taquilla, independientemente de que pertenezcan a la trilogía de Batman (con sus fanáticos cautivos) o de que sean propuestas mucho más arriesgadas como El origen, filme de lectura mucho más difícil que los bodrios a que Hollywood nos tiene acostumbrados.
Ahora Nolan nos presenta Dunkerque, filme que alcanza los $102 millones de dólares en recaudación en sus primeros 10 días.

Aire, mar y tierra.
Em mayo de 1940, unos 400,000 soldados, mayormente ingleses y belgas, quedaron atrapados en Dunkerque (Francia) por las tropas nazis. Con el mar como muro infranqueable, todo indicaba que sería una carnicería inclemente. Entonces tuvo lugar la “Operación Dynamo” o el “Milagro de Dunkerque” en que, con la colaboración de embarcaciones de particulares, fue posible evacuar a unos 300,000 soldados hasta Inglaterra, literalmente salvándolos de la muerte.
Es decir, se trocó una desastrosa derrota militar en una campaña de rescate que todavía hoy es motivo de orgullo para los ingleses.
Y en más de una ocasión, el cine ha trabajado el heroico episodio. Bastaría recordar títulos como: Dunkirk (1958), de Leslie Norman o Weekend in Dunkirk (1964), de Henri Verneuil. Incluso, en un filme reciente, Atonement (2007), Joe Wright nos regalaba un excelente plano-secuencia de más de 5 minutos por Dunquerke, como un inventario del caos y la locura que se vivió en esos días.
Nolan no tenía un tema nuevo. Lo interesante es la perspectiva desde la cual lo trabaja.

El enemigo invisible.
Cuando digo que Nolan es cerebral, quiero decir que a sus filmes debemos asistir con los 5 sentidos trabajando a plena capacidad, para entregarnos a su propuesta cinematográfica. Si chateas con el grupo de colegas, terminarás más perdido que el hijo de Lindbergh.
Una de las características del “estilo Nolan” es su empleo de un tiempo no-lineal, es decir, que las historias no se nos cuentan cronológicamente. Por consiguiente, el esquema tradicional de causa-efecto se anula para dar paso a un acercamiento a la realidad fílmica en que se nos van proporcionando las piezas de un rompecabezas para armar en lógica inversa en nuestro cerebro. Si usted tiene el suyo con el plástico todavía, ese es su problema.
Fundamentándose en una edición impecable (el crédito para su colaborador habitual, Lee Smith), Nolan nueva vez recurre a la exposición simultánea de, al menos, 3 eventos dramáticos: los soldados atrapados en la playa, el rescate que se organiza desde Inglaterra y la batalla aérea entre cazabombarderos. De la perfecta combinación de estos eventos, Nolan logra una tensión absolutamente impresionante.
De hecho, los primeros minutos del filme son el único momento que se puede respirar tranquilo y el preludio perfecto para toda la experiencia cinematográfica que vivimos como espectadores, en la medida en que nos identificamos con los atrapados en Dunkerque.
Pero ahora Nolan, en el colmo de riego de su propuesta, también nos oculta al enemigo. Sabemos que está cerca, pero nunca los vemos. Nos aferramos a la última esperanza de sobrevivir, pero intuímos el peligro.
Ya había ensayado la fórmula en Batman: el caballero oscuro (2012), filme en que nos confundió a todos con el real enemigo, pero lo que hace en Dunquerke es maravilloso: tememos a un enemigo sin cara reconocible, del que sabemos muy poco, excepto el hecho cierto que tiene como meta la aniquilación de toda resistencia en la Francia ocupada. Y, lejos de atentar contra el interés del relato, intensifica el suspenso y nuestra atención al posible desenlace. Hitchcock debe estar muy orgulloso de sus herederos. A eso contribuye de manera extraordinaria la música de Hans Zimmer, otro de los colaboradores habituales de Nolan.
Y, como sé que muchos esperan el inicio de la temporada de pronósticos para el Oscar, arrancamos: Dunkerque no es solo uno de los mejores estrenos del 2017, sino que tiene garantizadas varias nominaciones al Premio de la Academia, incluyendo Mejor Película. Nos vemos en enero de 2018.


Dunkerque (2017). Dirección y guion: Christopher Nolan; Fotografía: Hoyte Van Hoytema; Edición: Lee Smith; Música: Hans Zimmer; Elenco: Fionn Whitehead, Harry Styles, Tom Hardy, Mark Rylance.