Movie Suite© por José D'Laura

martes, marzo 31, 2009

Estrenan “Bosch: Presidente en la frontera imperial”

Con la presencia de importantes personalidades del mundo cultural, social y empresarial, fue estrenado en la Sala Principal del Teatro Nacional Bosch: Presidente en la frontera imperial, el nuevo documental de René Fortunato.

Bosch: Presidente en la frontera imperial muestra los acontecimientos políticos y sociales más importantes ocurridos durante el Gobierno Constitucional con respaldo popular, que encabezó Juan Bosch en la República Dominicana, en los primeros siete meses del año 1963.

Se presentará en los cines de todo el país desde el jueves 16 de abril.

El golpe de estado militar que derrocó al gobierno de Bosch, la política exterior del Presidente Kennedy de los Estados Unidos y su relación con los militares golpistas de América Latina, son temas que ocupan una buena parte de este documental, realizado íntegramente con imágenes y sonidos de la época.

“Este documental es un homenaje al primer Presidente elegido democráticamente por el pueblo dominicano, luego de la caída de Trujillo. Juan Bosch no debe ser patrimonio exclusivo de ningún partido político, el Presidente Bosch debe ser patrimonio histórico, ético y moral de la nación dominicana. Y como tal está tratado en este documental.”, afirmó Fortunato al referirse al contenido del largometraje.

Una parte considerable del material fílmico utilizado en este documental, se difundirá por primera vez, luego de permanecer guardado en archivos de acceso restringido en los Estados Unidos, durante más de cuarenta años.

Este documental sobre el Presidente Bosch es el número siete en la filmografía de René Fortunato, quien ha presentado con notable éxito de público y crítica en las salas de cine de nuestro país los largometrajes El Poder del Jefe, en tres partes (1991,94 y 96), La Trinchera del Honor-1988-, La Herencia del Tirano (1998) y La Violencia del Poder (2003).

viernes, marzo 27, 2009

La Oviedo de Woody Allen.

El 29 de octubre de 2002, Woody Allen recibió en la ciudad de Oviedo, el Premio Príncipe Asturias de las Artes.
Transcribo el fallo: “Reunido en Oviedo, el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002, acuerda por mayoría conceder el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002 a Allan Konigsberg, conocido mundialmente como Woody Allen. Su gran talento creador y su trabajo como escritor, guionista, actor y director cinematográfico, expresado en las treinta y dos películas que lleva realizadas hasta este momento, han hecho de él un hombre clave en el último tercio de la historia del cine. Su ejemplar independencia y su agudo sentido crítico le perfilan como un ciudadano del mundo anclado en Nueva York. Toda su obra goza de un estilo propio y su experimentación en todos los géneros, desde el cine negro al musical, pasando por la tragedia griega y la reinvención de la comedia, ha contribuido al desarrollo del séptimo arte. Además, su irónica sensibilidad ha establecido un puente de unión entre las cinematografías americana y europea, en beneficio de ambas.”
Ante un auditorio expectante, Woody pronunció sus palabras mágicas: “Un gran comediante americano del pasado, Jack Benney, tenía la mejor frase para una ocasión tan estupenda y maravillosa como ésta; cuando ganó un gran y prestigioso premio dijo: "Yo no me merezco este premio, pero tengo diabetes y tampoco me la merezco". La carcajada de todos no se hizo esperar y lo premiaron también con un sonoro aplauso.
Más de lo que dijo Woody: “Vengo de una ciudad enorme, gigantesca, con multitudes, ruido... y llego aquí donde todo es antiguo, limpio y agradable... como si no fuera de este mundo, exótico. Cuando me vaya el sábado tendré la sensación de haber vivido un cuento de hadas... además, con un Príncipe”.
Lo menos que podía hacer un genio agradecido era escribirle una historia de amor a Oviedo. Ha cumplido con Vicky Cristina Barcelona.

lunes, marzo 16, 2009

La Australia de Baz Luhrmann

Australia es una deuda que Baz Luhrmann tenía con su patria casi-continente. Gracias a Hollywood, la percepción de Australia que muchos tenemos es un canguro alejándose a zancadas de los lugareños.
Era necesario contar una historia épica sobre Australia, que tiene tantas que contar como el resto del mundo. Para semejante empresa, Luhrmann contó con la complicidad de otros australianos famosos: Nicole Kidman y Hugh Jackman y, en la mejor tradición del cine de Hollywood, se inventaron una historia de amor con pinceladas épicas que le permiten promocionar la bella vastedad de Australia.
De las condiciones histriónicas de Kidman hay poco que decir, Oscar incluído por su sobria caracterización de Virginia Wolf en Las horas. De Hugh Jackman, menos dotado de talento que su compañera, pero eficiente actor de películas tanto de acción (X-man, Van Helsing), como románticas (Kate & Leopold, Scoop).
El que me preocupa es el director. Luhrmann ha dado muestra de un talento excepcional desde su debut en Salón de baile (1992).
Luego siguió con una formidable recreación de Romeo + Julieta (1996), para coronar su carrera con Moulin Rouge! (2001), en la que Kidman actuó, cantó y bailó hasta romperse dos costillas.
Esos filmes son conocidos como la Trilogía de la Cortina Roja, un nuevo dogma que Luhrmann suscribió. Este estilo tiene sus requerimientos: la audiencia debe conocer cómo acaba la historia desde su inicio. También debe lograrse que la historia sea simple, básica, sin complicaciones argumentales. Estas historias están ambientadas en un mundo tecnológico, inventado por el director, donde más de un artilugio es usado. Y siempre estarán presentes las canciones, ya sea cantadas y/o bailadas.
En ellos también Luhrmann exhibió su dominio de los recursos narrativos del cine y sus filmes eran un derroche de imaginación, de escenas con montajes frenéticos.
Luhrmann decidió entonces cambiar de rumbo y hacer una trilogía histórica que comenzaría con Alejandro Magno, pero tuvo la mala suerte de que su proyecto coincidió con el de Oliver Stone.
Vuelvo al inicio: Luhrmann se decantó por una historia australiana, con protagonistas australianos y que trata un tema visceralmente australiano, las llamadas Generaciones robadas, una época en que el gobierno separó a las madres aborígenes de sus hijos mulatos. Por supuesto, el tema es tratado superficialmente dentro de la historia de amor y la maravillosa geografía de Australia.
Baz Luhrmann pagó la deuda que tenía con su patria. Ahora tiene pendiente otra con sus fanáticos cinéfilos que le pedimos más de la Cortina Roja.

martes, marzo 10, 2009

El sustituto, de Clint Eastwood

Clint Eastwood es uno de los más famosos tough guys que ha dado el cine. Fue el protagonista de la trilogía más exitosa del espaguetti-western: Por un puñado de dólares (1964), Por unos dólares más (1965) y El bueno, el malo y el feo (1966). Por si fuera poco, también protagonizó Harry el sucio (1971), encarnando al inspector Harry Callahan en las cinco entregas de la saga. Ha repartido golpes y balazos a diestra y siniestra.
Curiosamente, también ha mantenido una carrera bastante exitosa como director de cine, desde que debutara con Play Misty for Me en 1971. De hecho, ha recibido en dos ocasiones el Oscar como Mejor Director: Unforgiven (1992) y Million Dollar Baby (2004), convirtiéndose en el realizador de mayor edad (74 años) que lo recibe. Y cualquier cinéfilo de buen gusto recordará títulos como: Bird (1988), Un mundo perfecto (1993) y Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997).
Eastwood también se ha establecido como excelente director de elencos. Por dos años consecutivos, dirigió a cuatro de los ocho ganadores del Oscar: Sean Penn y Tim Robbins (Río místico, 2003) y Morgan Freeman y Hilary Swank (Million Dollar Baby). Otros nominados han sido: Gene Hackman (Unforgiven, también ganó), Meryl Streep (Los puentes de Madison, 1995) y Marcia Gay Harden (Río místico) y el caso que nos ocupa, Angelina Jolie (El sustituto, 2008).
La historia de Christine Collins, basada en los hechos reales de esta trabajadora que, por encontrar su hijo, enfrentó la sociedad machista y la policía corrupta de Los Angeles en 1928, es el papel soñado por cualquier actriz que se respete. El problema más grave que enfrenta Jolie es el enorme peso que representa ser la mujer más sexy del mundo.
Para meterse en este personaje ha debido renunciar a su indiscutible belleza para vestir y maquillarse estilo depresión. Y enfrenta un grave problema de percepción: cuando profundiza en su actuación, todos la imaginamos sin ropa; cuando pide a gritos que le busquen a su hijo, todos fantaseamos con esos carnosos labios, apenas ocultos tras la tonelada de maquillaje. Su fama nos impide apreciar en su justa dimensión el calibre de su actuación.
Pero esta historia de una mujer que enfrenta el sistema y vive para contarlo es digna de cualquier elogio. La cuidada fotografía y la exquisita musicalización (brillantes puntos siempre presentes en la filmografía de Eastwood), completan una obra que, en otras circunstancias, hubiese tenido mucho mejor suerte de cara a la temporada de premios.
Hay dos aspectos extra-cinematográficos que me parece pertinente apuntar: el título de El sustituto para este drama es poco menos que horroroso y el afiche diseñado para nuestros países ni es atractivo, ni se corresponde para nada con el contenido de la historia. Son errores de mercadotecnia que se pagan con la indiferencia del público hacia un producto de calidad.

miércoles, marzo 04, 2009

Mega Diva, lo nuevo de Roberto Angel Salcedo

Si mal no recuerdo, el término “megadiva”, en la acepción que lo conocemos ahora, se popularizó a raíz de que denominó a varias de las chicas más populares de la televisión. De esas megadivas creíamos saberlo todo: sus virtudes, sus cirugías, sus defectos y sus profundas limitaciones.
Para los fines cinematográficos, el personaje de Luisa (interpretado por la exuberante Jessika Grau) no califica de “megadiva”: no trabaja en la televisión, ni tiene garras. Ese sólo detalle puede operar en contra de la expectativa dramática del filme de Giancarlo Beras, en su debut como director de largometrajes.
Roberto Angel Salcedo, en su doble rol de libretista y actor de Mega Diva, no suma mucho a sus trabajos anteriores. Puede decirse, incluso, que Andrés, un parigüayo de grandes ligas, es una continuación del personaje que interpretó en Mi novia está de madre. Tiene sus connotaciones humorísticas, no lo dudo, pero le falta una definición más precisa si se va a explotar en serie.
¿Cuáles son las virtudes de Mega Diva? Que en sus aspectos técnicos muestra la indudable madurez técnica del cine que se hace en Dominicana. Particularmente, las áreas de fotografía y edición.
¿Cuál es el defecto de su libreto? Un atisbo de juicio moral sobre la megadiva de la historia que no sé si es apropiado en el contexto de esta (se supone) comedia de enredos. Un final feliz que aceptamos a regañadientes porque es regla de oro del cine de evasión.
¿Cuál es la cirugía que necesita el cine dominicano? Hacerse una liposucción para librarse de las historias aderezadas con chistecitos y el llamado humor repentista, que tan extraordinarios frutos ha dado en la televisión.