viernes, octubre 30, 2026

“El Ser Querido”: turbulencias detrás de cámaras.

Rodrigo Sorogoyen es uno de los mejores realizadores del escenario español de la actualidad. Bastaría un breve repaso a su filmografía para comprobarlo: Stockholm (2013), Que Dios nos perdone (2016), El reino (2018, por la que ganó el Goya al mejor director y mejor guion) y As Bestas (2022, por la que ganó su segundo Goya como director y también mejor película).

Como rasgo característico, sus personajes siempre atraviesan una crisis existencial que los parte en dos y les devora su conciencia: están habitados sin remedio por el síndrome del impostor.

Javier Bardem es uno de los mejores actores del escenario español de cualquier tiempo. Ganador de 6 Goyas (Días contados, Boca a boca, Los lunes al sol, Mar adentro, Biutiful y El buen patrón), de los festivales de Cannes, Venecia y San Sebastián; y del primer Oscar para un actor español por Sin lugar para los débiles.

Bardem es un auténtico monstruo de la actuación que hace de cada personaje una experiencia de aprendizaje para sus realizadores, para sus compañeros de elenco y, en última instancia, para el público que queda hipnotizado por su extraordinario lenguaje corporal al servicio del drama.

Sorogoyen y Bardem se han unido para presentarnos El Ser Querido, uno de los filmes más aclamados de 2026, que tuvo su estreno en la competencia oficial del Festival de Cannes.

Uno de los filmes del pasado año que más elogios consiguió fue Sentimental Value, del noruego Joachim Trier. En ese filme, un director de cine ofrece el papel en su próximo filme a su propia hija y esto desata las turbulencias naturales en una relación disfuncional que ha dejado huellas en ambos. Precisamente, en El Ser Querido, un director perfeccionista que es intolerante con su equipo y conflictivo con todo el que cuestiona su esquema de valores ofrece a su hija un papel en su nueva película. Hasta ahí las coincidencias con Sentimental Value.

Sorogoyen desarrolla un esquema dramático muy diferente, usando el detrás de cámaras del rodaje como telón de fondo para exponer todas las heridas que laceran las almas de los involucrados y no les deja respirar con paz el aire de una misma habitación.

Esteban Martínez es el personaje en cuestión: una leyenda cinematográfica con un pasado lleno de violencia y excesos, quien ha estado ausente en la vida de su hija Emilia, a la que lleva más de trece años que no ve, y ahora pretende conquistar su cariño ofreciéndole un papel que puede darle sentido a su carrera como actriz.

Por supuesto, la tensión natural entre el director y sus actores en un set de filmación se multiplica por un factor del lazo sanguíneo entre padre e hija, el director se debate entre ser tierno, condición para la que no tiene el menor talento, ni la menor vocación y que a menudo lo convierte en un hombre irascible frente a todo y todos, hasta el punto de que parte de su elenco abandona la filmación ante la atmósfera tóxica y los maltratos verbales.

Sorogoyen saca todo el provecho posible de la actuación de Bardem, mueve la cámara como pez (tiburón) en el agua, devora cada gesto, ilumina hasta quemar el cuadro, capta la verdad de las miradas. Merece especial mención la actriz Vicky Luengo, a quien Sorogoyen dirigió en la exitosa serie Antidisturbios, quien se inscribe, por mérito propio, entre la élite de las actrices españolas de nuestros días, que de seguro recibirá varias nominaciones por su participación en El Ser Querido.

El filme resultará especialmente interesante para quienes hacen cine porque retrata como pocos la maravillosa gestión de un oficio que siempre demanda más de lo que uno puede dar, para crear el milagro colectivo: una película que se nos queda en la memoria y da color a nuestros sueños.

 

El Ser Querido (2026). Dirección: Rodrigo Sorogoyen; Guion: Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen; Fotografía: Alex de Pablo; Edición: Alberto del Campo; Música: Olivier Arson; Elenco: Javier Bardem, Victoria Luengo, Melina Mathews, Pepa Gracia. 

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