Movie Suite© por José D'Laura

lunes, marzo 06, 2017

Moonlight: el triunfo del #OscarsSoWhite.

El pasado año, el actor Will Smith encabezó un boicot al Oscar por la discriminación en sus nominaciones de las categorías de actuación de afroamericanos. En las redes sociales, se hizo viral el uso de la etiqueta #OscarsSoWhite para apoyar al boicot y la respuesta no se hizo esperar: la presidenta de la Academia de Hollywood, Cheryl Boone Isaacs, la única persona afrodescendiente de su directorio, auspició nuevos miembros que dieran un mayor balance a la composición de esa academia.
(La autora del hashtag, April Reign, ha señalado hasta el cansancio que aboga por la inclusión de todas las minorías, como los latinos y asiáticos. Justa es la aclaración en un año en que el Oscar habló muy poco español).
Muchos entendían que estaban dadas las condiciones para que un buen filme de temática acorde con esta corriente se alzara con el Oscar. Ya en enero de 2016, The Birth of a Nation, había triunfado en el Festival de Sundance y muchos aseguraron que era un hecho garantizado que ganaría el Oscar. Sin embargo, problemas judiciales de Nate Parker, su director, guionista y actor, empañaron el desempeño del filme en su carrera hacia el premio.
Se dieron las condiciones para que Moonlight, la excelente película de Barry Jenkins, ganara espacio entre las candidatas y lograra 8 nominaciones al Oscar, en una edición en que los afroamericanos han jugado un papel protagónico.   
Hace 60 años, los brasileños que profesaban la corriente del Cinema Novo lanzaron su grito de batalla: “Una cámara en la mano y una idea en la cabeza”. Ellos actuaban bajo la hipnosis del Neorrealismo Italiano, con una influencia que dura hasta nuestros días.
Es lo primero a destacar de Moonlight: una economía de recursos materiales en favor de sus recursos dramáticos que la convierte en un ejemplo a imitar para los cineastas americanos: el millón y medio de dólares de su presupuesto total, se gasta en la recepción de cualquier blockbuster. Es necesario acentuarlo como consigna para ver si se repite mucho: talento mató a papeleta.
Moonlight es una película de muchas primeras veces. Es el filme de menor presupuesto en ganar el Oscar a la mejor película. Le siguen Marty (1955, costó US$3.2 millones) y Rocky (1976, costó US$4.6 millones). Es el primer filme con un elenco completamente negro en ganar el Oscar. Es la primera película de temática gay en ganar el Oscar. Mahershala Ali es el primer actor musulmán en ganar el Oscar al actor de reparto.
El filme cuenta la historia de Chiron, un chico afroamericano que crece en Liberty City, violento suburbio de Miami, zona en la que creció el director Jenkins y también McCraney, el autor de la obra teatral en que se basa el guion: unas crueles calles para matar o morir, acosado por los otros muchachos con su orientación sexual más definida y aceptada.
La vida de Chiron se nos presenta en una estructura típicamente aristotélica: 3 actos que son 3 segmentos de la vida del personaje en que pecado, sobrevivencia y redención se van construyendo y exponiendo con una maestría impresionante. Otra sabia frase que se cumple en el filme: menos es más. No es lo que se muestra, es lo que se insinúa; no es lo que vemos, es lo que intuimos a través del lenguaje corporal de nuestro personaje. Y todo se expone sin sacrificar un ápice de calidad.
Siempre he señalado que el hecho de que un filme (cualquiera) gane el Oscar hay que verlo como la culminación de un formidable proceso de mercadeo que se inicia mucho antes de que se anuncien las nominaciones. Hace unos días, la acuciosa periodista Edith Febles me preguntó a quemarropa si eso quería decir que Moonlight no tenía los méritos para ganar. Todo lo contrario: a Moonlight le sobran los méritos, es uno de los mejores filmes del año. Lo que me sigue sorprendiendo es que la Academia de Hollywood mostrara el lado negro de su corazón, y lo hiciera con sobrado orgullo.


Moonlight (2016). Dirección: Barry Jenkins; Guion: Barry Jenkins, basado en la obra “In Moonlight Black Boys Look Blue”, de Tarrel Albert McCraney; Fotografía: James Laxton; Edición: Joi McMillon y Nat Sanders; Música: Nicholas Britell; Elenco: Mahershala Ali, Ashton Sanders, Naomi Harris, Janelle Monáe.