El Festival de Cannes respaldó el cine de los españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo, con el Premio de Dirección por La bola negra, una propuesta muy bien valorada por el jurado presidido por el cineasta Park Chan-Wook, que otorgó su segunda Palma de Oro al rumano Cristian Mungiu, esta vez por Fjord.
El Gran
Premio del Jurado fue para la favorita de la edición 79 del festival, la rusa Minotauro,
del cineasta ruso Andrei Zviaguintsev, quien aprovechó su presencia en el
escenario para dirigir un mensaje al presidente de Rusia, Vladímir Putin, para
que acabe de una vez con la "carnicería" en Ucrania.
También
político se mostró Mungiu, quien al recoger la Palma de Oro por su película,
que obliga a reflexionar profundamente sobre el mundo actual, dijo que con esta
película han "corrido un riesgo", el de "elevar la voz"
frente a los peligros a los que estamos expuestos como sociedad.
La confrontación que plantea la película, entre una parte
de la sociedad progresista y otra más conservadora, demuestra que "las
sociedades hoy están fracturadas, radicalizadas". "Este filme es un
compromiso contra toda forma de integrismo, es un mensaje de tolerancia,
inclusión, empatía. Son palabras maravillosas que a todos nos gustan, pero hay
que aplicarlas más a menudo", consideró el cineasta rumano.
Mientras
que el galardón a mejor guion fue para el francés Emmanuel Marre, por Notre
Salut; el del Jurado para The Dreamed Adventure, de la alemana
Valeska Grisebach; y el de interpretación femenina fue compartido por la
franco-belga Virginie Efira y la japonesa Tao Okamoto, por De repente, de Ryusuke
Hamaguchi.
El
palmarés de la sección oficial se completó con el premio también compartido a
mejor actor para Emmanuel Machia y Valentin Campagne, por Coward.
Pero la
noche, fue la del triunfo de 'los Javis', dos directores españoles que en su
primera participación en Cannes han conseguido el Premio de Dirección,
considerado el tercero en importancia del festival, tras la Palma de Oro y el
Gran Premio del Jurado.
Ambrossi
y Calvo comparten el galardón con un nombre ya consagrado, el del polaco Pavel Pawlikowski,
quien lo ganó por Fatherland, un precioso y duro retrato en blanco y negro de
Alemania tras la Segunda Guerra Mundial a través de la figura del escritor
Thomas Mann.
"Cuando
dirigía esta película me preguntaba una cosa constantemente: saber si haría
honor a los que me precedieron como persona LGTBIQ+", señaló Ambrossi al
subir al escenario a recoger el galardón.
Ambos,
emocionados, aseveraron que no se podían creer este reconocimiento y Calvo se
acordó de los otros dos realizadores españoles en competición por la Palma de
Oro, Pedro Almodóvar (Amarga Navidad) y Rodrigo Sorogoyen
(El
ser querido), a los que llamó maestros y compañeros de ruta.
La
película parte de La bola negra, obra inacabada de Federico García Lorca, de la
que solo se conservan cuatro páginas y que iba a ser su primer trabajo con un
protagonista homosexual.








