Andrés Farías es uno de nuestros mejores. Hace cinco años, presentó su ópera prima, Candela, con la que marcó su espacio como uno de los mejores talentos emergentes.
Ahora nos
presenta Melodrama, una nueva propuesta que confirma su talento y su
particular perspectiva del quehacer cinematográfico.
Si me lo
permiten, acudo al diccionario: “melodrama es un género cinematográfico que
exagera las situaciones, los sentimientos y las pasiones para provocar una
fuerte reacción emocional en el público”. El género tiene un indudable maestro
en Douglas Sirk y filmes como All That Heaven Allows (1955) o Imitación
a la vida (1959) y un notable realizador en Pedro Almodóvar y filmes
como Hable
con ella (2002) y Volver (2006).
Melodrama es una historia de amor entre Sonia,
una viuda de clase acomodada, y Aimé, un obrero de la construcción haitiano,
que puede encender acaloradas discusiones entre los dominicanos. Es obvio que
el tema racial es tabú es nuestro país y que, una relación sentimental en esos
estratos sociales, es simplemente inaceptable.
Sonia
primero enfrenta la “natural” resistencia de Miriam, su propia hija, a verla
vinculada con cualquier hombre que no sea su difunto padre; luego, la
incredulidad de su círculo de amigas tóxicas, para quienes aquello tiene el
valor de una broma de mal gusto y hasta de la presidenta de la Junta de
Vecinos, una entremetida que vive la vida de los demás como si fuera propia.
Es un anillo
tan asfixiante que hasta Dilenia, su sirvienta también haitiana, juega su papel
de protectora frente a los depredadores que acechan.
Farías toma
muchos de los elementos que ofrece su historia y los maneja de manera
cinematográficamente elegante con maravillosas transiciones: su protagonista
resbala en el piso y cae en los brazos de su Romeo, en lo que más se asemeja a
los sueños que imaginan los amantes.
Con
detalles sutiles para quienes permanecen atentos, Farías nos muestra la
evolución de la relación: ella lo viste con una elegante camisa del difunto: a
Rey muerto, Rey puesto y el amor le gana al duelo, que siempre es posible
volver a sonreír y escuchar cómo recita a José Lezama Lima, indudable exabrupto
de sus guionistas.
Melodrama es también un magnífico escenario
para que tanto Mercedes Morales, deje en evidencia su enorme talento como
actriz, al igual que sus compañeros de elenco: Jimmy Jean-Louis, impresionante
figura en escena, y Sarah Jorge León, en un personaje atormentado que pide a
gritos una película completa para sí. Farías es buen director de actores, que
no quepa la menor duda.

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