Desde este 3 de abril, los cinéfilos tienen cita obligada en el Festival Fine Arts. Simple: se trata de la exposición de lo mejor del cine dominicano hecho en los últimos meses, en algunos casos filmes premiados en varios festivales internacionales de primer nivel.
Por quinto
año consecutivo, Zumaya Cordero, al frente de un incansable equipo, nos invita
a soñar con nuestro mejor cine, proyectado en la pantalla de los cines de Novo
Centro. Una invitación que nos permite apreciar el avance de nuestros talentos
en el Séptimo Arte.
Como no
todos tenemos el privilegio de ver todos los filmes que se exhiben, los remito
a esta guía esencial de las películas “imperdibles” de la entrega del Fine Arts
“Hecho en RD”. Por supuesto, siéntase en libertad de añadir todos los títulos
que su agenda le permita.
1. Pepe,
de Nelson Carlo de los Santos. Estrenado en el Festival de Berlín, donde
consiguió el Oso de Plata al mejor director para Nelson Carlo de los Santos. Pepe
es una voz que dice ser de un hipopótamo. Una voz que no entiende la percepción
estructural del tiempo. Una voz que, en trance, atraviesa los idiomas de un
evento histórico. Lo único que sabe con certeza es que está muerto. El primer y
último hipopótamo asesinado en las Américas. Entre encuentros y desencuentros,
epifanías y tristezas, llegamos a un mundo lleno de historias repletas de más
historias; imágenes y sonidos que narran, de manera seria y juguetona,
autentica y falsa, la oralidad abrumadora de seres que, como Pepe, murieron sin
haber sabido nunca donde realmente estaban.
2. La
bachata del biónico, de Yoel Morales. En una caótica ciudad caribeña,
Biónico, un adicto al amor y otras sustancias, se aferra a la esperanza de
recuperar su vida antes de que su prometida, La Flaca, salga de rehabilitación.
En un ambiente hostil donde el amor parece imposible, Biónico se enfrenta a la
dura realidad de sus adicciones, su entorno y su deseo de redención. Este falso
documental sigue su lucha desesperada por mantenerse sobrio, enfrentando
personajes peculiares, situaciones absurdas y una sociedad que lo empuja al
límite. Con una mezcla de humor negro, realismo crudo y una estética vibrante, el
filme ofrece una visión frenética y ácida de una historia de amor al borde del
abismo.
3. De
Sicilia a Santo Domingo, de Pablo Lozano. El Padrino II es una de
las mejores películas de la historia y la secuela más destacada del cine. Más
que la continuación de la saga Corleone, explora temas como inmigración,
capitalismo, lealtad, traición y corrupción política. Parte de sus escenas
fueron filmadas en Santo Domingo, inscribiendo a la República Dominicana en la
historia del séptimo arte. En su 50º aniversario, este documental analiza la
maestría del filme, su impacto cultural y la historia de su rodaje en el país. Además,
examina los complejos temas que aborda, consolidando su legado en el cine
mundial a través de su poderosa narrativa
4. Dossier
de ausencias, de Rolando Díaz. Moraima, adoptada por una pareja mixta,
enfrenta el rechazo de su madre adoptiva tras mudarse a República Dominicana. A
los 11 años, descubre que es adoptada y que sus padres biológicos viven en la
pobreza en Jarabacoa. Al conocerlos, su madre adoptiva la abandona engañándolos
con un documento que firman sin saber leer. Moraima, sin hablar español, es
obligada a trabajar como empleada doméstica hasta que una estudiante de derecho
demanda a sus padres adoptivos por abandono.
5. Kacimiro,
de Boynayel Mota. Kacimiro Minier, excapitán de la tradición de los Congos de
Villa Mella y maestro artesano de los instrumentos musicales de los Congos, nos
guía en un recorrido por su legado de vida a lo largo de los 110 años que
habitó este plano.
A través de su historia, exploramos los saberes transmitidos de generación en
generación y la riqueza de su cotidianidad, donde la celebración de la vida y
el tránsito hacia la muerte se entrelazan. En esta tradición, la muerte es un
paso hacia la vida ancestral, donde el tambor y la espiritualidad mantienen
viva su presencia.
6. Sugar
Island, de Johanné Gómez. Makenya es habitante del Batey; su embarazo a
los 16 años desata la ira de su madre Filomena. La mecanización de la industria
azucarera amenaza con desplazar a su familia y a la comunidad; la adolescente
acompaña a su abuelo cañero a las protestas para reclamar indemnización. En
paralelo, Makenya se une a un enigmático grupo de mujeres en una dimensión
afrofuturista, rescatan documentos de la época colonial y configuran una especie
de manifiesto antirracista.
7. Olivia
y las nubes, de Tomás Pichardo Espaillat. Este filme animado explora
las complejidades del amor a través del efecto Rashomón. Olivia esconde debajo
de su cama al fantasma de una relación pasada. Ella le entrega flores a cambio
de nubes que cuelga en su techo. Bárbara, rechazada por Mauricio, escapa de la
realidad a través de mundos e historias fantásticas. Mauricio, arrepentido al
perder a Bárbara, se lo traga la tierra. Ramón, obsesionado con Olivia, cultiva
y ve crecer a una extraña planta que se parece a ella.