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martes, abril 21, 2026

“Milly: la reina del merengue”, nuevo filme de Leticia Tonos.

Leticia Tonos Paniagua es una de nuestras cineastas más talentosas. Bastaría revisar algunos títulos de su filmografía: La hija natural, Cristo Rey y Mis 500 locos para comprobar su enorme talento y su audacia de probar con diversos géneros cinematográficos.

Milly Quezada no solo es la reina del merengue: es una de las más dignas representantes de la mujer dominicana de cualquier época, perfecto ejemplo de superación personal frente a los obstáculos de quienes emigraron a New York en los convulsos años 60, sin ceder un ápice en sus principios y sus creencias.

Estas dos mujeres extraordinarias han hecho posible Milly: reina del merengue, filme mitad biopic, mitad musical que llega a la cartelera luego de su estreno en el Festival de Cine Global y su recorrido por los Festivales de Panamá y Miami.

La exitosa carrera como merenguera de Milly Quezada es conocida por varias generaciones que han bailado y cantado su música. Milly: reina del merengue nos presenta también lo que la cámara no capta, lo que el público desconoce: los fracasos, las lágrimas, la resiliencia detrás de cada éxito discográfico, detrás de cada fiesta multitudinaria, de cada estatuilla recibida.

Milly Quezada recibió el Gran Soberano de Acroarte en 1998, como reconocimiento a una carrera que también se ha visto premiada con el Latin Grammy y el Premio a la excelencia de The Latin Recording Academy.

Milagros Quezada Borbón llegó siendo una niña al Washington Heights de mediados de la década 60 y tuvo que enfrentarlo todo: una vieja cultura paternal que le asignaba papeles muy específicos como mujer (nada de tongonearse en una tarima), una nueva cultura que no siempre era hospitalaria y el deseo natural de la niña Cuquita de convertirse en la mujer Milly, contando con muy poco estímulo de su entorno más íntimo. Es en ese momento cuando la fe en ti mismo obra maravillas y descubres tu propia voz.

Para contar (y cantar) esta historia se necesitaba no solo de la sororidad de Quezada (productora ejecutiva del filme) y de Tonos (guionista y directora): era necesario encontrar a alguien que fuera capaz de encarnar toda la fuerza y la vulnerabilidad, la determinación y las caídas del personaje. Aquí aparece el primer acierto del filme: Sandy Hernández quien, en su primer protagónico, logra una actuación asombrosa.  

Hernández luce formidable en su papel como Milly, con su rostro, su cuerpo y su propia voz al servicio de los propósitos dramáticos que, en varias ocasiones, nos sacuden por dentro. Unas veces de pura empatía con el personaje que atraviesa una crisis, otras como expresión de la alegre dominicanidad que albergamos en nuestros corazones.

Ese es el gran logro de Milly: reina del merengue: al margen de la excelencia de la puesta en escena, la fotografía, el vestuario y la edición, nos conmueve en lo más íntimo, nos enciende una chispa interior con tanta desbordante alegría quisqueyana, sobre todo para quienes vivimos los años dorados del merengue, convocando todos los recuerdos al compás de Volvió Juanita.

Por supuesto, el filme también funciona como inventario de los obstáculos que enfrenta cualquier inmigrante dominicano a New York, atraídos por la propaganda del Sueño Americano o por las inseguridades que se generan en los muchos desgobiernos que nos han azotado.

Por supuesto, un filme basado en la vida de una merenguera que ha sembrado tantas alegrías en varias generaciones, es un obvio inventario de muchos de los éxitos merengueros de las últimas décadas y un sincero y necesario reconocimiento a una mujer que ha logrado el éxito y es un referente de decencia, una absoluta dama del escenario, quien solo necesitó mostrar su talento y ejercer su maravillosa capacidad para conectar con su público, la misma que todavía la mantiene posicionada en el gusto popular.

En una época en que los medios destilan ejemplos execrables, se hace invaluable un filme como Milly: reina del merengue y su contundente alegato: la trascendencia viene como recompensa a quienes no trafican con su dignidad.

 

Milly: reina del merengue (2026). Dirección: Leticia Tonos; Guion: Leticia Tonos y Junior Rosario; Fotografía: P. J. López: Edición: Juanjo Cid; Música: Luichy Guzmán y Allan Leschhorn; Elenco: Sandy Hernández, Juan Carlos Pichardo, Jalsen Santana, Nicole Padrón, Cindy Galán.

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