Treinta y cinco años después del estreno mundial de Thelma y Louise, película de Ridley Scott, el 20 de mayo de 1991 en Cannes, ellas regresan como heroínas del cartel oficial.
Estas
dos luchadoras inolvidables cambiaron el rumbo de los acontecimientos y
rompieron estereotipos cinematográficos y políticos; encarnaron la libertad
absoluta y una amistad inquebrantable; mostraron el camino hacia la
emancipación cuando esta se vuelve crucial. Recordarlas hoy significa celebrar
el progreso alcanzado, sin olvidar el trabajo que aún queda por hacer.
Con una
camiseta blanca de tirantes y una pose despreocupada, Louise clava su mirada en
la nuestra, desafiándonos con los ojos. Con un revólver en el bolsillo trasero,
Thelma escudriña el horizonte tras sus gafas oscuras. Ambas van sentadas con
orgullo en un Ford Thunderbird descapotable de 1966. Bajo el sol de Arkansas,
en una América desierta, se lanzan a la carretera, escapan, huyen —de la
existencia, de la sociedad, de los hombres que las maltratan— para forjar su
propio camino.
Los
temas vanguardistas de 1991 impregnaban Thelma & Louise y siguen
resonando con fuerza hoy en día. Para plasmarlos, el Festival de Cannes eligió
esta imagen en blanco y negro de una película vibrante que celebra la vida y la
eterna lucha por la libertad de ser uno mismo.
Hace treinta y cinco años, las dos protagonistas de la
primera road movie feminista protagonizada íntegramente por
mujeres se lanzaron a la aventura, impulsadas por un viento de libertad que
soplaba a sus espaldas. Se convirtieron en iconos inmortales. Hoy, están ante
nosotros. Y contemplamos su legado.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario